jueves, 30 de diciembre de 2010

"CUENTO, REALIDAD O FICCION."

¡Adiós 2010! la primera década del siglo XXI se ha terminado… ¿qué nos espera?

Cuando era niña me fascinaba ver la serie de “Batman”, pensaba que sólo un ultra-archi-millonario podía tener la más alta tecnología para su uso exclusivo, pero además me creí que al dúo dinámico le desbordaban ideas para inventarla. Imaginaba a Bruno Díaz con ayuda de su sobrino, diseñando su impresionante y veloz “bati-móvil” con accesorios de lujo, así como las transformaciones que tenía de auto a avión-helicóptero-tren-submarino, ¡de seguro tenían descendencia italiana para diseñar semejante auto! ¡ni qué comentar el increíble diseño textil de latex para sus bati-disfraces! Siempre quise una capa y un cinturón para guardar antídotos y herramientas útiles para desvanecerme de mis enemigos. Me encantaría poder transportarme a toda velocidad y evitar horas de viajes ¡sobre todo en las filas de migración! Batman tenía un tv-teléfono localizador-reloj que me embobaba, porque se comunicaba con él acercándose la mano a la boca y en la pantallita aparecía el rostro con quien hablaba . Demás series de televisión me hipnotizaban con plumas-microfilms, “zapatófonos” y micrófonos diminutos, así como el más sofisticado laboratorio y equipo de computación que se veían hasta en las películas del “Santo”, ¡pero jamás, jamás imaginé que hombres, mujeres y niños del mundo entero seríamos accesibles a tales bati-teléfonos como ir a comprar dulces!
Confieso que amaba jugar con mi hermanito a los superhéroes y corría a la velocidad del rayo, ¡era la más bella e inteligente del universo jugando a los detectives con pistolitas de agua y matábamos a los malos! Hoy, vivo en una sociedad en donde los dueños de armas de gran calibre en realidad matan a granel y secuestran a diestra y siniestra, crimen tan evidente ya no tiene gracia, ni misterio…

En mi época, durante todo el año los niños jugábamos en la calle, montábamos bicicletas calzados con los patines de ruedas a la vez, amábamos los deportes de pelota y organizábamos competencias, ¡enrojecíamos y sudábamos hasta empaparnos el cabello a placer! Jugar y correr eran actividades preferidas de todos nosotros en la cuadra… pero nunca pensé que en el 2010, México tendría el primer lugar en niños obesos, sufriendo el susto del ingreso al hospital de muchos de estos niños por paros cardiacos. Desde el verano lo estamos escuchando: “se prohibirá consumir azúcar, frituras y comida chatarra en las escuelas primarias”, de acuerdo… pero también les quitaría los deliciosos video-juegos, computadoras y celulares y no se los permitiría hasta los 18 años!
La pregunta es: ¿cómo les quito la comida y distracción que les dimos porque teníamos prisa para trabajar estresados, sin tiempo para nada, con el buen fin de conseguirles más distracción y esa calidad de alimento?

“Los supersónicos” otra fantástica historia, era una familia del futuro, en donde todos se transportaban en naves voladoras, trajes especiales súper modernos y tenían un robot de sirvienta que hacía los quehaceres de la casa. Lo que más me impactaba era que comían cápsulas en lugar de alimentos frescos o cocinados, ¡imagínate! una píldora les valía por ensalada césar y sirloin con chimichurri! ¡¡ME OPONGO a ese tipo de futuro!! ¡no, no y no! En serio no, para eso tenemos lengua, paladar y cinco sentidos para poder disfrutar.

Si todo va a ser así, ¿que será de las relaciones sexuales?? ya todo es velocísimo como la luz, luego en el futuro, ¿llegará a ser apenas un recuerdo de ello? ¡NOooooooooooooo!!!!, ¡aún deseo ser Gatubela besando a Batman!!!

Lo que me preocupa es el futuro que ya nos alcanzó y no se acaba “La academia”, la lucha por el poder, el hambre y la pobreza, las guerras, la injusticia. El calentamiento global, me asusta tanto como la internacional globalización; me entristece ver el alcoholismo, promiscuidad, la insolencia y falta de respeto de los adolescentes hacia cualquier autoridad, duele ver a los niños abandonados en manos de frías computadoras, me impresiona que las nuevas generaciones están colocados entre los primeros lugares que no sabe aritmética y ortografía, me irrita la moda de escribir “rápido”, con abreviaturas y horrorosa ortografía, tal parece un nuevo lenguaje ilegible e incongruente, ¿qué ingenio hay en ello? o ¿me estaré poniendo vieja y amargada?
No solo los niños y adolescentes están brincando etapas, sino también los jóvenes adultos que ya quieren ser gente de la tercera edad, que aunque saben socializar en teoría y a pesar de ello, ya no quieren socializar sino virtualmente a través de las famosas redes sociales, y no entiendo cómo es que van coleccionando amigos perfectamente desconocidos hasta reventar el máximo de puntos, amigos virtuales que no hablan, no escuchan, no nutren, pero si cuentan por volumen.

Escucho sobre “secretos” para dominar leyes universales, secreto que a voces todos queremos saber para lograr ser felices, sanos, millonarios y populares. Se habla del “gran salto cuántico”, de la decadencia social en la que vivimos, necesaria para la destrucción y pasar a otra etapa cósmica. Sin duda, no creo que sigamos soportando, ya no es posible aceptar que solo unos impongan su ley, por supuesto viene una revolución, una renovación yo sugeriría.

Leo, escucho, miro, huelo y me niego a creer tan fácilmente toda esa información, cuando dudo, pienso en los grandes que nos pusieron el ejemplo: Leonardo da Vinci el gran observador por excelencia, y plasmaba todo su tiempo de observación en papel y ejecutaba su propia versión, reinventando lo que Dios ya había creado; volteo a ver la tenacidad de los grandes científicos que no se dan por vencidos nunca; recuerdo al grupo de apasionados científicos, artistas e intelectuales franceses sentados en algún café de Montmartre soñando, riendo, compartiendo sus conocimientos y debatiendo en contra del conformismo; releo las novelas de los escritores sudamericanos permitiéndoles seducirme, acariciando con la mirada cada palabra y frase, cada pensamiento nuevo o no, dicho a su modo de sentir y de vivir... cuando más acelerada estoy, me repito “JOIE DE VIVRE… SAVOIR VIVRE”! Betina toma tiempo para cada cosa!... entonces
me nutro de los saltos de alegría de los niños, sus ocurrencias, gritos y carcajadas, las ganas de jugar de los infantes y hacer amigos en cualquier lugar. Pero más que nada, retomo las palabras de Jesucristo, el Maestro de maestros y que ha puesto a escribas, traductores, contadores, artistas, filósofos, intelectuales, científicos, políticos, escritores, biólogos, onólogos, inventores, médicos, antropólogos de todos los tiempos a criticar, debatir, analizar o confirmar sus dogmas: “Amaos los unos a los otros”, qué sencillas palabras, donde todo está dicho.

¡¡Feliz vida y feliz 2011 a todos!!

Betina.

domingo, 31 de octubre de 2010

"En vida hermano, en vida."


Se despertó al alba, se puso un vestido, luego una pañoleta oscura en la cabeza. Ella quería llevar flores a su tumba, pero no había alguna. Ella quería ir a llorar de vez en cuando ahí, porque su cuerpo estaría reposando, le resultaba antinatural llorar frente a una cajita con cenizas.
La tradición prehispánica invita a adornar con cempaxóchitl las tumbas o altares para los muertos, pues el aroma y el color sirve de lumbreras como guía hacia su hogar. Ella comió varias de estas flores, para que su cuerpo se iluminara, quería ayudar a que llegara sin demoras. Ella deseaba “tumbarse” juntos en una cama de cempaxóchtl e impregnarse de olor a tierra, de su origen humano, mirar siempre el cielo estrellado.

Ella prendió una vela y recordó: "Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores, llena de amor corazones, en vida, hermano, en vida..." eran versos que su madre le había dicho tantas veces. Mil flores en su tumba ya no le alegrarían más, no podría paladear el vino, dulces, ni sus sabores favoritos, no se escucharía más el sonido de su voz y su risa después de medianoche, no se siente más el calor especial de su cuerpo. Había muchas cosas aún por preguntar…

Mira y besa amorosamente la foto de su ausente, a quien le gustaba sonreír, “ser positivo” –le decía. Dios toma lo que le pertenece… el tiempo, la vida, ella entendió al fin.

Betina

sábado, 9 de octubre de 2010

QUERETARO





Fui a Querétaro que no conocía y me gustó muchísimo, tomé un tour por la ciudad de 2 horas y me encantó la ciudad tan rica en cultura e historia, muy limpia y cuidada. Me interesaba porque cerca de Tequisquiapan hay una zona de viñedos interesantísima y que siempre he querido ir; Querétaro, lo tenemos a 3 hrs y pensé que era un pueblote con un acueducto muy lindo nomás... pero, ¡Oh, sorpresa!

Yo no sabía o recordaba que fue capital del país (lo enseñan en Primaria), en Querétaro se redactó y se firmó la Constitución de 1917 (es importante saber que muchos países no tienen leyes, ni constitución, ni nada). Que en el cerro de las campanas, mataron a Maximiliano, y que se llama "de las campanas" porque las piedras grandotas que se encuentran en ese lugar, tienen varios metales y minerales y al golpearlas con una piedra semejante se oye cual campanas, hicieron la demostración. Nos platicaron que Maximiliano pidió que no le dispararan en el rostro para que su madre lo reconociera, les pagó una moneda de oro a cada soldado por el favor solicitado, y lo fusilaron; ¡tan guapo él!... lo embalsamaron y lo mandaron de vuelta a su tierra.

La casa de la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez, es blanca con pasillos y puertas bellamente decoradas, hoy son diferentes oficinas, cerradas al público; subí las escaleras e imaginé verla caminar elegantemente en esa magnífica casona con su vestido estilo neoclásico ceñido debajo del busto. Ella la esposa del corregidor (el gobernador) de Querétaro, una dama educada, de sociedad y madre de 14 hijos con esas ideas de libertad, ¡Dios de mi vida, qué agallas! Resulta que los españoles descubrieron pólvora escondida entre los costales de harina de la tienda de alguien que acudía a sus reuniones secretas, seguro los delataron, el corregidor tuvo que dar cuentas a las autoridades, preocupado por su esposa, la dejó encerrada, ¿imaginan a Josefa tocando con el tacón? El relato del tacón de Josefa Ortiz de Domínguez no es lo de menos, los zapatos de la época tenían un tacón diminuto y eran hermosamente bordados. Imagino su desesperación encerrada en su propia casa, el miedo del destino de su esposo, el de ella y el de sus hijos, encontrar a alguien de confianza y pedir que avisara urgentemente a Allende que la conspiración había sido descubierta. ¡Qué nervio de acero! Uno la mira en los billetes viejos de 5 pesos y solo vemos un rostro severo con chonguito adornado con peineta española, yo creo que Doña Josefa era mucho, mucho más hermosa. Fue encarcelada por cuatro años, separada de su esposo y sus hijos. A propósito de su “chongo”, es importante recordar que había terminado el siglo XVIII y ya no se usaban pelucas barrocas, la moda era usar y mostrar el cabello natural (¡sin miedo a las canas!), las mujeres que llevaban el cabello recogido en un chongo mostrando la nuca -esa parte del cuerpo que había estado oculta por siglos- ¡eran las vanguardistas!… y Doña Josefa usaba peineta en su chongo con orgullo.

El Museo Regional de Querétaro es interesantísimo, tocó mi corazón en gran manera. Ahí encuentras información sobre los indios prehispánicos de esa región, sus utensilios y vasijas, armas, alimentos, vestimenta, fiestas, mapas del área del antiguo Querétaro, etc. Lo que más me gustó fue que enfatizaron cuidadosamente cada sección con frases del libro de Sahagún, el primer antropólogo, el primer investigador verdaderamente interesado en la cultura nahua y no propiamente en sus tesoros y riquezas materiales como muchos otros... Hay otra sala que habla de las misiones católicas, como los agustinos, dominicanos y franciscanos que llegaron a la Nueva España con la misión de evangelizar a todo un continente con la Fe católica. Se preparaban intelectual y espiritualmente para lograr sus objetivos, ví la pobre calidad de la ropa y calzado que vestían y el espacio tan estrecho y duro donde dormían, me enterneció en gran manera ver la disciplina a la que se entregaban por servir a Dios, para luego llegar a tierras desconocidas y dar luz a gente, pueblos enteros en oscuridad y terror porque sufrían el sacrificio humano y el ritual de la ingesta humana, enfrentar transculturalmente la adaptación, la complicación del lenguaje, la idiosincrasia, la religión y la manipulación del miedo y las profecías por los poderosos que mantenían dominado al pueblo para su servicio.
El recorrido y toda esta información en el Museo Regional me hizo pensar en que los españoles eran una civilización más avanzada, creo que ellos ya habían experimentado muchos procesos de transformación a nivel social, cultural, religioso, científico y financiero a comparación de las culturas mesoamericanas. De repente sentí a mi pueblo nahua en desventaja contra los españoles, ¡sentí una lucha cuerpo a cuerpo entre un adulto y un niño! ¡Qué desagradable sentimento de impotencia! (¿Tú también lo ves así, o sólo es mi propia impresión y percepción?)
Y cuestioné hacia el Cielo por tanta muerte e injusticia, ya que los españoles vieron el gran Potosí que había en estas tierras nuevas, y para robar su riqueza en metales y recursos naturales, bien valía la pena evangelizar. Sentí doble rabia, doble dolor… también los conquistadores habían utilizado el nombre de Dios para sus propósitos personales, pero por otro lado, Dios lo permitió para poder llegar a tanta gente que necesitaba y quería conocerle.

Estuve leyendo e independiente de sus muchos dioses, había dos muy grandes en particular: uno muy conocido y fuerte, pero demandante y sanguinario (¿quién será?); el otro es una deidad de la que se hablaba poco y era el Ser Supremo. Aquí tienes lo que leí y me dejó muda:

“Tloque Nahuaque (náhuatl: El dueño del cerca y del junto ) era un dios nahuatl creador y jefe, creador de la primera pareja de humanos, y jefe de las cuatro primeras edades del mundo. Originalmente era un dios del misterio y lo desconocido. No se conoce ninguna representación superviviente de este dios, aunque Alfonso Caso señala que era producto de las reflexiones filosóficas de una élite de sacerdotes nahuas durante el periodo postclásico mesoameriano. Tloque nahuaque o nahuoque es el dios padre de las religiones de origen nahuatl, el es el principio creador del todo; es el padre del primer dios Ometeotl y el padre también, de Huehueteotl dios abuelo del fuego y todos los pequeños dioses son pequeñas partes de el; incluida la tierra Cuatlicue; y Tonatiuh el sol. El nombre de Tloque nahuaque se refiere a lo impronunciable ; es un dios tan grande que no existe una sola palabra que lo contenga ; por eso se utiliza esa metáfora, porque está en el todo.”
... en la Biblia se nombra a "Yo soy, el que soy", "el invisible", y por otro lado se lee que "ni el universo puede contener su grandeza". ¿El Dios de los españoles será el mismo Dios de los nahuas?...
A lo que quiero llegar después de todo lo anterior, es que me sensibilizó muchísimo mi visita a Querétaro y darme cuenta que los indios, el pueblo, mi gente, aún sigue festejando y adorando a un dios falso que le impusieron, me duele muchísimo verlos tan pobres y sometidos, sin esperanza, con esa ignorancia brillante en los ojos… (por muy independiente que sea México con todo y bicentenario, la gente sigue siendo esclava) y quizá no conocen aún el amor de Dios, el verdadero, el Dios de Israel. Ese que trajeron los misioneros franciscanos (que son a quien más confianza les tengo), y sufrieron mucho para traer el mensaje de tan lejos, que aprendieron nahuatl y otras lenguas de mi gente para informarles que no eran necesarios los crueles sacrificios humanos, ni otras atrocidades que se leen y se saben, que el más grande, hermoso y efectivo sacrificio lo hizo Jesucristo… y lloro, porque yo sabiendo quien es Jesús no salgo a las calles a gritar como el cura Hidalgo, ¡que Dios nos ama y que va a venir por segunda vez, que ya está por llegar, que no tarda!
Me pregunto si mi generación será afortunada para impactar como en el revolucionario "Cinquecento" (el año 1500), sí, ese "Cinquecento" que no sólo benefició a Europa, sino que tuvo frutos también en el Nuevo Continente.

¡Dios me dé fuerzas para hacer lo que tengo que hacer!
Betina.

viernes, 10 de septiembre de 2010

BAMBINO
Desde muy, muy pequeñito -casi imperceptible- nadaba y bailaba con su velos transparentes, jugaba y conocía perfectamente cada rincón de su refugio privado, es por eso que hasta el día de hoy ama el rumor del mar, del agua de los ríos y de las fuentes; podría asegurar que escuchaba el canto de las sirenas, había una voz en especial que le alegraba, era un sonido que aunque venía del exterior, lo sentía suyo, entendía el sentido de sus palabras como un ballenato obedece a las vibraciones de quien le busca, no sabía que estaba en la fascinante creación a oscuras, adoraba arrullarse con el tic- tac del reloj principal.
Un poco, tan solo un poco más tenue otra voz le confortaba, sentía calorcito, sin saber por qué sus extremidades se alborotaban y era mucho muy feliz.

En varias ocasiones como en una película de ficción, su habitat se expandía y se contraía, brincaba como en un tombling y creyó surfear, sucedía de repente al escuchar al tic-tac acelerarse con ritmos coordinados y sofisticados; otras veces se dejaba mimar con la suave oscilación de su mundo, permitiendo acomodarle, sin comprender por qué cada vez se reducía su espacio. Vivió tranquilito en esas aguas dulces sin medir el tiempo.

Sin conocerlo aún, sentía los ojos como plomo y el cuerpo cansado de mil días. Cómo no estarlo si había vivido en una pecera con clima incomparable, y de pronto en cuestión de horas una luz cegadora lo invadía, por eso prefería mantener los ojos cerrados, se preguntaba qué lo motivó e impulsivamente se arrojó buscando salida, como si le faltase oxígeno. ¿Qué le hizo cambiar de ámbito si era dueño de un paraíso líquido?

¡Qué cansancio, qué sueño! ...no tenía nada que hacer, así que dormía, dormía profundamente. Desde siempre disfruta la siesta para despertar ¡con ánimo de comer! Le arrimaban el pecho turgente “tipo buffet”, que para terminar lo besaba de satisfacción y agradecimiento para volver a su delicioso reposo entre nubes.
Luego en otro despertar se entretenía mirando la atmósfera tipo caleidoscopio, no alcanzaba a descifrarlo, así que disfrutaba de esos cambios sin prisa, ¡por eso reía a más no poder!, los colores le hacían cada broma que los adultos no adivinaban, todos se contagiaban de su risa fresca y el aire se tornaban en mariposas de primavera.
Sí, le llamaban noche cuando todos dormían mientras no conciliaba el sueño, en medio de la oscuridad le daba por recordar su habitat original, disfrutando el silencio que se le antojaba suyo, sin embargo batía sus bracitos y piernitas practicando su natación experta todo el tiempo para no olvidarla.

Todo era enorme, tan diferente a sus manitas y piecitos que llevaba a la boca para mordisquear con facilidad, pocos saben que comparaba proporción. Quien compartía el mayor tiempo le improvisaba un cenote artificial y ahí lo sentaba, ¡era un charco tibio en donde chapoteaba gustoso! golpeaba el agua deseando aparecer a sus sirenas. Momentos más tarde bebía savia dulce, luego lo mecían mientras emitían vibraciones que indescriptiblemente comprendía, adoraba ese sonido, ya lo conocía; respondía con dulzura a su manera al llamado, se arrullaba, dormía… y soñaba con poder comunicarse con los gigantes.

Betina

martes, 31 de agosto de 2010

(Facebook) La Máquina del Tiempo.



Sábado 28 de Agosto 7:00 am suena el despertador y lo que nunca me sucede entre semana, con una sonrisa plena apago tranquila la alarma, de un brinco salto de mi cama y voy feliz hacia la ducha tarareando una canción de Donna Summer. Voy pensando en cómo me voy a vestir, pensaba irme bien combinada toda nice para ellos, pero David nos invitó a un lago a pescar truchas (¡qué padre, siempre he querido hacerlo!), nos vamos a enlodar y no cuento con botas de hule hasta la rodilla ni repelente de mosquitos, ni hablar, busco el pantalón negro desteñido para poder tirarme al pasto, mis tenis cafés de caminar por doquier y una camiseta azul celeste, por último mi chamarra blanca ligerita (habría buen clima, prometió el anfitrión), así que ¡cero caché! Me maquillo apresurada y me tiembla la mano con el rimel, sintiendo aquellas mariposas en la panza, igual como en los tiempos de la secundaria.¡Qué emoción!
Ya son 8:10 am, Fernando, Nashyeli y sus hijos me esperaban en Oceanía, encontraron tránsito y tardarían un poquito en llegar…

Todo empezó porque una noche en el radio dijeron que LA FELICIDAD era un deporte extremo en la ciudad de México, al día siguiente hubo bloqueo e hice tres horas para llegar a la oficina! Llegué sudando y de malas, avisando el caos vial a mi jefe, sin embargo todos estábamos igual. Me negué a ello y con la frase de Serrat levanté mi estandarte: “HOY PUEDE SER UN GRAN DIA, ¡DURO CON EL!”

Las ventas están mal, este verano estuvo flojísimo y ya se terminó, no hay mucho que hacer, con una taza de café en la mano miro por el ventanal tanta gente entrar al Starbucks, y yo aquí sola en silencio sentada frente a “Merlina” (la lap top, mi cómplice) decido hacer algo de provecho en medio de este limbo.

Cuál fue mi sorpresa al buscar “amigos” en Facebook, encontrar el nombre de Elizabeth Garza Gaytán, mirar sus contactos y leer: Daniel Rosales, Fernando Ordoñez, Gabriela Juárez, Jan E. Ordoñez, Juan Del Campo, Nashyeli Ledesma… ¡Sí, siiii! ésta es la amiga de la secundaria que estaba buscando! Mis dedos alegres y veloces me ayudan a enviar invitaciones, Dany ciclista veloz es el primero en aceptarme y enviarme sugerencias de amigos y van llegando poco a poco las noticias, Jan con su talento increíble resultó ser un arquitecto en Cancún, me informaron de mi amiga pianista, de aquel que está en Colombia, de nuestro amigo japonés, de varias que “no se les da” el Facebook, y el que se casó con una niña del “A”, voy a las fotos de estos amigos ¡pero solo encuentro adultos!… estaba admirada por el paso del tiempo en cada uno de ellos -¿cómo me verían ellos a mí? ¿qué sería de ellos y cómo les trataba la vida?- pensé. Uno es abogado, dos son psicólogas, un contador público y otros son empresarios… ¿a dónde nos llevó la vida en estos 30 años? Quería saber todo de ellos. ¡Me sentía efervescente como Alka-seltzer! Sentía mi sangre galopar alocada hasta el corazón, oleadas de felicidad me invadían el cerebro, los ojos, ¡mi sonrisa era un sol resplandeciente! Ese día gané la batalla, funciona, funciona decretar: “HOY PUEDE SER UN GRAN DIA, ¡DURO CON EL!”


Llegó Fernando en su auto con Nashyeli, con su enorme sonrisa de siempre me abraza, la abrazo, ¡qué guapa es!; saludo a Fer pero no puedo esperar y me lanzo emocionada dentro del carro y le besuqueo la mejilla; nos fuimos riendo recordando anécdotas camino a Puebla, encontrarnos con los demás en casa de Liz y David, que fueron novios desde el último año de secundaria y se casaron, pero siempre buscaron la manera de reunir a sus compañeros.

Llegamos a la cita en la casa 40, un cocker blanco y color miel atado nos recibió con ladridos: -¡Hola, hola, cuenten!¿qué pasa, quiénes son ustedes?
No sé como explicarlo, pero los tres pilares a la derecha del pasillo de entrada me hicieron sentir como en la máquina del tiempo o en algún capítulo de “la Dimensión Desconocida”, había niños, y adolescentes, los adultos se abrazaban, la primera que me extiende los brazos es la inteligentísima y guapísima Liz con una sonrisa mayor que los volcanes; ahí estaba Jan delgado y bronceado, el niño del portafolio de mapamundi y dibujos increíbles me sonríe a mas no poder. David me aborda feliz y me llama “Betina”, me sorprende que después de tantos años ya me diga así tan familiarmente, como si lo hubiera visto el día de ayer. Sigo caminando por el pasillo de la “Dimensión Desconocida”, y aparece Jaime con su eterna jovialidad, ¡lo abrazo y lo beso agradecida como haber encontrado a mi hermano desaparecido!, giro y veo a Martha con su naricita y ojos inconfundibles, ya no puedo más y todas mis luces pirotécnicas de entusiasmo estallan, la hermosa niña de Torreón me abraza y se nos sale la felicidad rosa ¡a todo color! Me sigo con Luis transformado en un papá adorador de sus hijas, pero me asomo y lo encuentro en sus ojos, ahí dentro estaba ese jovencito de rizos rubios y sonrisa encantadora. Laurencio idéntico con su carita traviesa espera paciente mis abrazos, me enseña su princesita y esposa. Lety Trigos creció más que yo, la veo linda, linda en azul.

La segunda exhibición de juegos pirotécnicos a la que todos bajamos a disfrutar fue en una gasolinera sobre la carretera, ahí estaba una ¿¿¿mujer adulta??? era nuestra estudiosísima Gaby Juárez!!! ¡más abrazos, más besos, más júbilo y yo no tenía llenadera!

Llegamos a una pequeña zona de acampar con lago de truchas, todos hablábamos, todos reíamos, todos nos fotografiábamos, todos nos rotábamos para platicar con cada uno, separados y en bola, repartimos tequilitas, los 4 paquetes de sándwiches y botanas riquísimas mientras se conseguían las truchas. Puedo decir que estábamos un poco ebrios porque disfrutábamos un día de descanso juntos, aunque a Martha sí se le movió el piso y ¡hasta un poste! me maravilló ver sus mismos movimientos y gestos de adolescente al asustarse y pedir ayuda para sostener el méndigo poste que se le venía encima (según ella), y por supuesto Liz su eterna amiga solidaria intentando entender ¡por dónde lo detenía!

Puse a enfriar el vino blanco ligero en la hielera, qué ganas de agasajarlos, preparar una enorme mesa con manteles blancos y flores, con copas de cristal y mucho vino, ¡ellos lo merecían, yo lo merecía después de 30 años!

El sol brillaba suavemente, David nuestro anfitrión preparaba las cañas de pescar, me acerqué para aprender: la técnica de ensartado de hilo, la correcta colocación de anzuelo y la formación de carnada con aroma a pescado, me tocó compartir la caña con Diego (hijito de Martha). David nos explicó la complicadísima técnica de lanzado de anzuelo, dijo que teníamos que lanzarlo como si fuera una espada samurai (¡Uf, facilísimo! –dije yo.) Por supuesto le cedí el primer lugar a Dieguito quien lo hizo excelentemente bien, y empezamos a tensar el hilo, lo sacamos emocionados porque sentimos que algo lo jalaba y sacamos nuestro primer “pez Alga”, apuntó Laurencio. Volvimos a intentar, ésta vez mi pareja de pesca me cedió el turno, me dispuse a practicar mi sablazo maestro y juraba que lo había hecho hacia el frente, pero nooooooo, mi increíble lanzamiento quedó en un ángulo 30º de nosotros, cuando David (hijo) muy amablemente nos indica: - Bueno, no importa, a ver sino se cruza con el anzuelo de a lado, traten de mantener una distancia ¿ok?, ante esos resultados le cedí completamente la caña a Dieguito, ¡mi sensei!

A nuestra izquierda descansando en el solecito sobre el pasto frente al lago, estaban las hermosas niñas Ledesma Pineda, mientras que a nuestra derecha estaban las preciosas niñas Garza Gaytán y Mancera Calvillo, atrapando la primera trucha. Los esposos de Martha y Lety nos observaban atrás muy tranquilitos, mientras el resto del grupo soltaba carcajadas cada cinco minutos. Yo esperaba el momento prometido por Jan de ponernos a todos a meditar, la mera verdad lo que yo quería era abrazar feliz a los árboles para dejarles mis penas y cargarme de energía como lo hacen en Guerrero, la tierra de mis padres. El pequeño hijo de Jaime esfumaba mis pensamientos, iba y venía a mí pidiendo carnada de cuando en cuando… imaginé que al pobre se le caía del anzuelo, ¡Ja! atrapó solito junto con Diego como once peces! ¡Qué éxito, qué alegría nos dieron nuestros niños!

Limpiaron y lavaron el pescado para luego cocinarlo a las brasas, a la mantequilla de limón, al mojo de ajo, empapelado con champiñones, quesos y otras variantes… los trajeron a la mesa y retraté el festín, ¡ha sido de las mesas servidas más lindas que he visto en mi vida!... estaba con mis “casi hermanos”, como bien señaló David.
Siguió la sobremesa, las bromas, ¡nos rebanábamos de risa con el novedoso “Juárez Argueta Show”, que nos hizo de banquete!
El viento comenzó a dibujar estelas en el lago y nubes grises anunciaban la lluvia, algunos se despidieron ahí mismo prometiendo reunirnos pronto, otros nos fuimos a refugiar a la casa número 40 de la cita original para seguir platicando, compartiéndonos, reconociéndonos, revelando secretos tristes guardados por 30 años hasta dejarnos mudos, yo por mi parte queriendo agarrar de la solapa a la vida, reclamando por ellos, y a la vez agradecida por haber sobrevivido a tanto.

Mis amiguitos, como dice Jan con frecuencia (y me agrada que lo haga en diminutivo) son ahora adultos como yo, que han recorrido el camino desconocido quién sabe cuántas veces, logrando la cima, asumiendo fracasos, hallando el amor y la vida a su manera, disfrutando la alegría o atrapándola, sobreviviendo al desamor, buscando y encontrando soluciones, superando enfermedades, fortaleciéndonos, llorando a solas -quizá también como yo- por la impotencia de la pérdida de seres queridos o fracturas económicas, pero deseando conservar la amistad y la hermandad tan auténticas que sentimos hoy así como en aquellos maravillosos años de nuestra adolescencia.

Semanas atrás, aún cargaba tristeza por la ausencia de mi madre y de Luis, un hombre irrepetible. Dios me enseñó que él puede hacer que vuelva a disfrutar a mis seres queridos, probablemente con otro cuerpo o las facciones cambiadas, no importa cuando algún día los voy a reencontrar más altos, y estaremos juntos riéndonos, contándonos nuestras aventuras, porque para Dios todo es posible. Esta idea cubrió de luz cálida el vacío interior que no he logrado llenar por mis pérdidas.

Con muchísimo amor para Liz, David, Fernando, Jan, Luis, Nashyeli, Daniel, Jaime, Martha, Gaby, Juan, Lety, Lia, Laurencio, Analú, Yukihiko…y por todos los que faltan por sumar.

Betina (número de lista: 21)
Esc. Secundaria Lic. Benito Juárez No. 11

domingo, 29 de agosto de 2010

Como lo hacía mi mamá.


Hoy domingo fui al mercado de por tu casa… cada metro lo caminaba recordando tus pasos más lentos que los míos, recorriendo el puesto de semillas y chiles secos, deseando escuchar como se llama cada uno y me explicaras en qué guiso prepararlo, continúo por el puesto del que tiene mejor verdura pero es "carero", el del viejito tu marchante, que tenía la verdura más baratita, le sonreí y saludé de tu parte. Busqué el puesto de la fruta, ésa que te tardabas en escoger y me hacías desesperar porque yo la veía toda igual… todo en tí me parecía que era lento, mami hoy podría esperarte mucho, mucho más, te lo prometo.
Al fin llegué al puesto del señor que vende pollo y “nugues”, le compré unos poquitos para freírlos y recordar que con ellos me consentías mas una rica ensalada. Por supuesto conservo tu ritual de volver al puesto de la verdura barata por segunda y tercera vez comprando el epazote para las quesadillas y los frijoles. De pasadita contemplo el puesto de flores… ¡ay pero qué hermosas son! claveles rojos y blancos, ¡mira las rosas rojas, rosas, color durazno y amarillas! y la cubeta que se desborda de “nube”, los alcatraces que contrastan con las “aves de paraíso” y en una esquina los girasoles -¡carísimos!-, decías; pregunto por un ramo de azaleas “nomás por preguntar”, miro de reojo los nardos y me acerco a olerlos, huele a tí, a un dulce aroma de antaño, a fiestas, a bodas, a iglesia los domingos…me retiro de ahí para no llorar. Ya iba de salida, pero como te traigo en la mente, me desvío hacia al puesto de las nueces y las almendras, y también pido un poco de uvas pasas. Guardo todo y voy enlistando en voz baja las cosas que llevo para que no se me olvide nada, en serio que ya me iba a la casa pero… -¡las tortillas!-, y voy de regreso, lo cruzo todo. Esta rutina de domingo que me hartaba, hoy, daría lo que fuera por repetirla contigo, escuchar tu voz tranquila mientras iría detrás de tí con tu caminar pausado, mirando tu espalda encorvadita y tu cabeza cana, deleitándome con tus manos suavecitas abriendo y cerrando doce veces tu monedero rosa pastel.

Gracias mami por tantos domingos juntas… ya hace un año de tu partida.
Betina

martes, 29 de junio de 2010

CONFESIONES de BELLY DANCER...

(Primera parte)

No fue en 2007 cuando empecé a tomar clases de danza árabe y amar este arte, sino fue mucho antes …¿en qué momento?
En el sexto grado de Primaria hicimos un trabajo sobre Egipto, Alfonso Miranda propuso el tema, yo no tenía la más mínima idea y en mi corta vida había yo visto la revista “Nacional Geographic” y ¡él tenía toda la colección! Alfonso quizá fue el que provocó en mí el interés por la historia de estas regiones y la antropología. Recuerdo cuan vasta era la información y fotografías sobre esculturas, dioses, pirámides, animales, costumbres, vestimenta, culto a la muerte, música, ciencia, navegación, felinos, vino y trigo, la elaboración de pan, esclavos, joyas, enigmáticos jeroglíficos, jerarquías, linaje de reyes y faraones, era demasiado para una niña de 11 años… yo creo que por eso lo guardé en el corazón.
En mi adolescencia tuve una amiga semi-judía y queríamos aprender sobre su religión perdida, coleccionábamos todo, una película, palabras, una frase, un rostro, un libro, anécdotas del holocausto, un fetiche, lo que fuera con tal de acercarnos. Ambas teníamos una atracción por esas barbas negras, las sinagogas y la estrella de David, sentíamos una distancia abismal para conocerlos o hablar con ellos, su papá no hablaba sobre el tema, su mamá nada ortodoxa no sabía mucho, pero un día nos hizo escuchar música árabe, en la portada del disco había una bailarina exótica casi desnuda, al verla pensé: esto es burdo, no, no es lo que busco pero, vamos conociendo. La música no era excelente, sin embargo me enseñó mis primeras palabras en árabe “ya-habibi” (mi amor), nos contó que el baile flamenco fue producto de la influencia árabe, que su gemir apasionado lo heredaron de los cantos religiosos del Islam… fuí archivando poco a poco sonidos de guitarras andaluzas, chalinas, castañuelas, el color de las gitanerías...

En mis tiempos universitarios, de católica me hice cristiana por amor y convicción, ahí tomó fuerza esa fascinación por las costumbres, la comida, el idioma, la música y la danza, pero mucho más por el pueblo judío y el medio oriente. Encontré “de casualidad” a un grupo de jóvenes misioneros que se capacitaban para ir a los musulmanes en el norte de Africa y planeaban ir a ellos. La sola idea de viajar me hizo soñar…a mis 22 sufrí por no haber calificado para misionera, honestamente estaba muy lejos de ese complicado perfil. En la Biblia dice que “donde está tu tesoro, está tu corazón” y también que “de la llenura del corazón, habla la boca”, creo que uno empieza a vivir ciertas metamorfósis…

Muchos años más tarde, se me concedió la época de los viajes constantes a países desarrollados, en donde gente de todas partes del mundo habita ciudades buscando mejor calidad de vida, taxistas de medio oriente que al arribar a los aeropuertos me tomaba como su paisana y me hablaba con el idioma árabe de su pueblo, me sorprendía, me daba risa, me regocijaba pensar que mi rostro o no sé qué en mí me hacía semejante a la gente que yo amaba desde muchos años atrás. En una ocasión casi me detienen en migración de Londres por tener la fisonomía árabe con intenciones de poner ¡más bombas en el metro! En otra, en el mismísimo París, iba disfrutando mi caminar soleado y veraniego por esas tranquilas calles empedradas del barrio de Montmartre cuando un muchacho rubio repentinamente me saluda con un lindo “Shalom!”. Otra sorpresa fue en Coyoacán, en un restaurante libanés, terminando de comer pedimos café, me acerqué a la vitrina para antojarme los pastelillos y escoger entre los “dedos de novia” o los jamoncillos de pistache, el dueño me encuentra y explica: -no tarda, ya casi está listo, es que lo hacemos como en casa-, con una enorme sonrisa y entera ignorancia le pregunté (porque sé que es un auténtico ritual): -¿me podría mostrar como preparan el café? el propietario de cejas pobladas abrió los ojos como pan árabe y me regañó -¡no me digas que a tu edad no sabes hacer café!, ¡es que no es posible! Al oír su disgusto le comenté: -¡Ah!, no, no, no… jeje… No soy libanesa- pero él, con una ceja levantada, ¡no me creyó!
Después de esas experiencias, pasaron algunos años, luego tuve una fuerte depresión y buscaba respuestas, un día Dios la puso en mi camino...

CONFESIONES de BELLY DANCER...




(SEGUNDA PARTE)

La puerta del centro de Yoga estaba cerrada, se oía música conocida por mi alma, escuché el sonido de muchos cascabeles, campanitas o panderos, no podía definir qué eran pero mi corazón reconoció ritmos, como si hacía mucho que no la escuchaba, es algo que no puedo explicar. Insistí en que me abrieran, no sabía que no podía pasar. Había un grupo de mujeres jóvenes y no tan jóvenes imitando los movimientos de su maestra menuda, cabello largo y ojos finitos, iban con faldas con moneditas amarradas por la cadera que sonaban al caminar descalzas por el salón con piso de parquet; pero la música… la música árabe fue la que me cautivó. Estuve mirando sus secuencias por 15 minutos y me enganché, a primera vista creí poder bailar lo mismo que todas, jaa!
Mi primera clase para principiantes no fue difícil, así que fui corriendo por mi falda con moneditas y sacar los mallones empolvados. En la danza árabe se mueven todos los músculos que tenemos, jamás pensé que la cadera se pudiera mover con tanta armonía en todas direcciones, con movimientos lentos y redondos imitando la luna o como rápidas vibraciones solares, fue una revelación para mi feminidad, ¡se valía ser bipolar en esta danza sin ser ferozmente criticada!
Me enamoré de la capacidad de mis manos que podían bailar hipnóticamente una música que sugería un ritmo más acelerado, me miraba a mí misma mover brazos y codos, las muñecas... la punta de los dedos decorando las melodías. Me gustan mis brazos que semejan las alas de un ave que remonta el vuelo, mientras mis manos son olas tranquilas del mar, es un privilegio sentir la tierra con la plenitud de mis pies.
Clases más adelante la maestra nos pidió mover el vientre, nos apenábamos de nuestra torpeza novata, hasta que nos detuvo para mostrarnos cuan hermoso podía ser entonces la danza del vientre. Puso una música de cuerdas con un candor suave, recogió su cabellera con el dorso de las manos a la nuca, mantuvo los brazos doblados arriba; ella de pie, femeninamente contraía los músculos del vientre y muy despacio los expandía, volviendo a contraerlos y soltando músculos al ritmo de la plácida música…nos dejó mudas, las pupilas nos brillaban conmovidas. ¡Eramos un grupo de mujeres agradecidas por tener un vientre y lo manifestábamos con belleza, en un momento derrocamos la vergüenza que nos enseñaron por la forma del mismo, sentíamos orgullo de poseerlo!

(No en vano el origen de la danza del vientre se inició con mujeres, solicitando el favor a las deidades de la fertilidad para tener descendencia. Pasaron siglos y se tornó más sofisticada, tanto que Napoleón Bonaparte quedó cautivado y llevó este bailarinas a Francia, tristemente esas sacerdotizas las convirtieron en amenizadoras...años más tarde los conquistadores buscaron otras diversiones.)

Las siguientes clases comenzaron a complicarse, primero por la falta de flexibilidad de mi cuerpo, después por la dureza de mi pensamiento. Entender que mi vientre es hermoso, tuviera la forma que tuviera, fue una cosa, pero mover el pecho u otras partes de mi cuerpo insinuando sensualidad a la vista de todos, fue otra. Para poder externarlo, tenía que venir de adentro, para reflejarlo, debía tener luz interna propia.
¿Complicado?¡complicadísimo! sobre todo, si nunca te enseñaron libertad o te aleccionaron para temer tu propia imagen por tu vestimenta, o cuidar tus movimientos para no ser malinterpretada y por consiguiente utilizada, burlada y abandonada. Caminas en la disyuntiva de ser santa o prostituta, con la amenaza de ser violada, aún si no has insinuado nada. Finalmente, en algún momento te descuidas, de cualquier modo, algún dolor de autoestima tiene uno en la vida.

Quería renunciar a las clases de danza árabe, dudaba por qué debía yo andar moviéndome libre y sensual a la vista de todos, ¿para qué? ¿para quién? Me cuestionaba a mí misma ¿qué pensaría mi familia, se reirían mis conocidos y amigos?…¿que imaginarían mis vecinos al escuchar la música? Durante la clase aprendimos algunas técnicas, bailábamos distintos ritmos, practicábamos coordinar piernas, cabeza, brazos y cadera todo a la vez, la maestra nos puso un ejercicio más, nos pidió hacer una secuencia para luego improvisar, bailar imaginariamente para alguien. Pensé dedicarle mi danza a mi novio en turno, pero mi pensamiento ya había revolucionado, cerré los ojos y con el corazón comencé a bailar para mí misma, en agradecimiento por tener un cuerpo… al final del ejercicio la maestra nos corrigió calificándonos a todas, y me dijo: -no sé para quien has bailado, pero eso fue ¡muy, muy bonito! Fue el primer destello de mi luz interior…

Supe que todo en mí es precioso y valioso, tomé un nuevo nombre conforme a mi recién descubierta identidad. Todas las bailarinas escogen llamarse de manera especial... Me tomó tiempo elegirlo, me gustan todos los colores y matices de Marruecos al norte de Africa, recorrí el desierto para llegar a Egipto y abastecerme de milenios, subí a Istambul, me fuí a pasear entre los cedros del Líbano, por supuesto abracé el muro de los lamentos en Jerusalem... no paré ahí, me llamaba toda la extensión de Arabia y el mar del golfo pérsico hasta Yemen, ahí compré mi vestido primorosamente bordado con hilos de plata, crucé el mar, volví al desierto y admiré la arquitectura de Bagdad, el sonido tribal de Pakistán me atrajo con lazos de amor para toparme con el elefante blanco de la India, manos de doncella decoradas con hena acariciaron mi cabeza mientras me peinaban, nuevamente colores, aromas, sabores, texturas, modales, sensaciones, sentimientos... ¿cómo elegir una sola palabra entre toda esa belleza?

Nos enseñó a bailar con velo para envolvernos y alegres desenredarnos de él, imitar el vuelo con alas de mariposa, flotar como nube, o ser tan intensa como una flama. Aprendí que la bailarina transmite la belleza más por su pasión que por su complexión, y eso no nos hace conformistas, sino conocedoras de nuestro propio valor aquí y ahora en nuestras cuatro coordenadas. Nos mostró que el cabello también puede bailar y gritar libertad, no es necesario ser musulmana para sacudirme viejas, obtusas y tontas creencias de la cabeza adquiridas "por generaciones en mi familia, a través de la historia, desde el cautiverio de Persa, la esclavitud en Egipto, el dominio griego y romano, la invasión árabe en España; por sacrificios en rituales asesinos, la conquista de mi tierra azteca, el mestizaje, la venta o intercambio por mercancía, la lucha por tener la luz del alfabeto para dejar de ser invisible o menor de edad en asuntos de hombres." Debo confesar que cuando bailo mi cabello, grito, me solidarizo con todas esas mujeres que no pueden ondear su bandera con libertad.
"Me rebelo, tomo fuerzas y bailo por mí y por todas las de mi género: la soltera, la viuda, la casada, la triste, la callada, la pobre, la inocente, la violada, la afligida, la ignorante, la fiel, la engañada, la hermosa, la adúltera, la prostituta, la sirvienta, la campesina, la artesana, la madre de muchos hijos, la vendedora ambulante, la costurera, la secretaria, la educadora, la cuidadora de ancianos, la enfermera…"

Hoy soy mujer con aroma de jazmines y estrellas en el cabello, me alimento de miel, pan de higos y nueces, me ondulo como serpiente, piso como un felino, respiro limpio como ave, descanso al vaivén de las elegantes aguas del Nilo; me arrullo y amo, sobre todas las cosas, con la música de Dios.

Betina

martes, 22 de junio de 2010


"DESNUDA"
Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
Lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
Tienes líneas de luna, caminos de manzana,
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
Tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
Desnuda eres enorme y amarilla
Como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
Curva, sutil, rosada hasta que nace el día
Y te metes en el subterráneo del mundo
Como en un largo túnel de trajes y trabajos:
Tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
Y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda



¿QUIEN CONOCE SU PROPIA ESPALDA
Y MIRA POR DETRAS MIENTRAS SE VA DE FRENTE?

Quizá viste la película "La historia de Lisboa" de Wim Wenders, con la música maravillosa de "Madredeus". Trata de un cineasta que le deja toda las imágenes a su amigo y colaborador para que le ponga sonido. La fotografía es de la ciudad de Lisboa y el captador de sonido tiene que "seguirle los pasos" al director através de esas imágenes. Al final el cineasta cuenta que las tomas fueron hechas por su espalda porque siempre quiso saber -y ver- ¿qué pasaba detrás de él mientras caminaba?, quería saber qué sucedía cuando él no podía observarlo. No trata de querer enterarse de lo que dice la gente cuando uno voltea la espalda, sino de tener otras perspectivas, otros modos de ver...

En una ocasión le pedí a Luc que tomara fotos de mi espalda, que yo misma tampoco conocía; es obvio, toda la vida nos enseñan a mostrar lo mejor del rostro y sonreír, cuidar el marco de la cara con el cabello y peinado, pero ¿quién se preocupa porque la espalda luzca fabulosa? confieso que al observar esas fotos me sorprendió muchísimo ver ¡cuán bellísima es! Como dibujante, creo que puedo copiar mi cuerpo de frente sin problema, pero difícilmente podré reconocer, una a una, las líneas del dorso de mi cuerpo. Estoy convencida que somos una creación perfecta, que cada línea de la piel está perfectamente colocada, las articulaciones, la capacidad de tensión y flexibilidad, como las sombras que produce el volúmen de los músculos es fascinante. Fue un experimento por demás cautivador, hipnótico e interesante.

Betina.

sábado, 5 de junio de 2010

OTTO, mi auto increíble...


Fue un lunes 6 de Enero de 2004 a las 20:00hrs, fecha especial llena de magia para los niños y para todo aquel que reciba regalos y quiera creerlo así. Te vas a reír de mí por cursi, pero fui por él totalmente emocionada a la agencia, me arreglé y peiné diferente, ese día “Otto”, mi primer auto en la vida al fin sería mío.
Debo confesarles que, escasamente un mes antes, tomé un curso de manejo en sábado y domingo y en horario estratégico por la “Escuela de manejo” de 7:00am a 9:00am para aprender a conocer un auto, conducirlo, estacionarlo sin causar daños, y por supuesto, liberar la tensión desde el estómago con un florido lenguaje mexicano, de otra manera ese curso hubiera sido incompleto. (Lo que si no recuerdo, es que me hubieran enseñado el reglamento de tránsito...)

La agencia de la Volkswagen sobre División del Norte y Eje 7, me vió escoltada por el Sr. Raúl Avilés, el mecánico que atendía a toda la familia por años y felices marcas, así que “Otto” estuvo bien apadrinado.
El vendedor de la VW de camisa blanca y corbata negra, bien arremangado, se acercó a mí apresurado, jadeando: - ¡Buenas noches, Srita. García, solo lo están lavando y listo, ya se lo traen! Yo, toda ecuánime le contesté: - No, no hay problema, yo espero… pero para mis adentros suplicaba: -¡ay, yaaaaa, que no se tarden, ya quiero verlo! Pasaron como 100 años, de repente lo reconocí a ciertos metros todo guapo con sus luces pispiretas, venía andando hacía mí despacito, y el corazón me latía a ritmo brasileño. Olía a nuevo por todos sus rincones, ¡estaba para concurso de belleza y estoy segura que hubiera ganado!

Era una noche de Enero oscura y empezó a lloviznar, pero no me importó. A un lado de la agencia había una gasolinera, portaba en mis manos 250 pesos en billetes y contenta pedí al despachador que llenara el tanque ¡y me sentí millonaria! El Sr. Raúl iba de copiloto… olvidé comentarle que mi único curso de manejo habían sido aquel fin de semana mañanero fresco, vacío y silencioso. De tanta emoción, ¡¡¡¡¡¡olvidé que no sabía manejar!!!!!!

Muchas veces creo que “Otto” tiene sentimientos, estos 6 años se ha portado leal como un corsel con su caballero (osea, yo) ha sido bravo y fuerte en las adversidades, no le ha temido a los trancazos o al hambre, no lo ha intimidado el tránsito pesado, la densidad del humo repentino, ni los encharcamientos o inundaciones… o dormir en la calle. ¡De veras que merece un premio! es más, su segundo nombre debería ser: “Rocinante”, ¡cuántas aventuras hemos vivido juntos!.

“Otto” ya es un adulto, casi 6 años, estoy convencida que le cuentan como a los gatos, 7 años por año... ¡casi somos de la misma edad! Con razón me entiende.
Me ha aguantado en las buenas, en las malas y en las peores…en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad… Hasta cierto modo, en ocasiones lo veo medio flaco y ojeroso, en cambio cuando era joven era feliz llevándome en las alas del viento, me pedía más velocidad… ¡era como un pegaso!. Juntos hemos visto muchos amaneceres y atardeceres; en algunas “jarras” -no te sorprenderá- pero le tocó ser el conductor resignado, juro que él me llevó a mi destino en muchas ocasiones, y lo digo con pena, no me enorgullezco. “Otto” ha cantado horas enteras conmigo, ha estado cuando he tenido el corazón lleno de música y alegría, en cóleras olímpicas, pero también en absoluta tristeza… Le agradezco al Cielo que en ocasiones me hizo sentir como un piloto del "grand prix" por el circuito y el periférico, ¡su gasolina era mi adrenalina! jaa... Me hizo entender que no importaba el linaje, la carrocería, ni el lujo de los interiores, sino el motor del corazón, podía arrebatar lo que fuera porque nos sobraban agallas y eso bastaba. Era joven, el mundo era suyo y me lo puso en bandeja de plata.

Ha sido suficiente darle las gracias y palmaditas en el cuello a este corsel, dejarlo descansar para reponer energía y seguir camino para la siguiente jornada. Está llegando su hora, solo quise platicarles un poco de él…

Betina.

miércoles, 2 de junio de 2010

LONDON NIGHTS

No es fácil de creer, pero hace varios años me sucedió en Londres.
Describir ese cansancio después de viajar por avión 11 horas y esperar otras 2 horas más para llegar a dormir en un suave colchón de un pequeño pero acogedor hotel, en un precioso y desconocido barrio londinense, es como de una súper cruda, traes 6 u 8 horas de diferencia de horario, no quieres nada mas que dormir ya, en donde sea, lo más pronto posible, te encuentras al borde del desmayo. Me tiré a dormir con ropa, calcetines y zapatos, boca abajo con el cabello cubriéndome la cara y por supuesto dormí delicioso, como un bebé.

Descansé unas cuantas horas, cuando para mí eran las diez de la mañana, para los ingleses faltaba poco para la hora del té. No sentí el tiempo, mientras que para mí apenas era la una de la tarde, todo London ya habían cenado. Salí del hotel para respirar el aire fresco, acababa de llover; así que esa tarde fue completamente inglesa, sólo para mí, porque en las calles todos corrían molestos por la lluvia, la única caminante sin paragüas sonriente era yo, sintiendo el fresco en la cara -aunque arreció- yo seguía feliz recorriendo las calles estrechas, mirando las fachadas siempre blancas y continuas con geranios y malvones en todas las ventanas, como celebrando mi visita.
Todos volvían del trabajo, algunas parejitas iban abrazadas. Aún había luz y me di a la tarea de buscar donde desayunar ¿o cenar? Siguió la llovizna, todo mundo estaba apurado por ese pavimento brillante, queriendo terminar su día.
Regresé al viejo hotel con alfombra vino y paredes color mantequilla, subí por las crujientes escaleras, recorrí el pasillo nuevamente buscando el número de mi cuarto realmente pequeño, todo estaba perfectamente colocado en ese breve espacio, en donde no cabía nada más, solo lo indispensable. Pegada a la pared, junto a la ventana que daba a la calle una cama ancha, 2 espejos, una mesa de noche, dos tazas de porcelana y una cafetera blanca, la tele, todo, todo en chiquito.
Cansada aún, me senté en una orilla de la cama, me miré en el espejo con el cabello empapado. El cuarto encerró mucho calor, yo le añadí más con el vapor de mi cuerpo mojado. Despacito la luz cedió, pasaron las horas, luego las once de la noche y no podía dormir pues eran las 5pm para mí en mi reloj biológico. Leí varios folletos con los diferentes atractivos para conocer en la ciudad, miré la televisión, leí de nuevo, planeé mi itinerario para visitar Londres al día siguiente y nada… no lograba conciliar el sueño,¡ay no, al día siguiente sería igual! Estaba sola en esa ciudad. Sentí pena desperdiciar esa cama tan ancha y mullida solo para mí iluminada a través de la cortina delgada; afuera se oía el viento soplar entre las ramas de los árboles altos, curiosos de mí, vigilando, ocultándose tras la vieja abadía.
Cerré los ojos, pensé en ti, me aventuré con todas mis fuerzas volar sobre los tejados de Londres hasta tu casa…

La mente es poderosa ¡a medianoche empecé a volar! La noche era fresca, el vientecillo soplaba entre mi delgado camisón sin mangas. Bajo de mí veía la ciudad iluminada, toda en oro, sonreía porque yo la apreciaba de esa manera.
Como personaje de cuento volé rodeando el Big Ben todavía más grande al verlo tan cerca, el Parlamento -aún de noche- era serio e imponente, los museos estaban dormidos mientras el puente de Londres dejaba oír el leve sonido del río que daba la impresión de llevar peces plateados. La cruel torre de Londres con los cuervos satinados parecían asustados de mí, creo que pensaron en su hora final al verme volar, pero no, aún no merecen mi ira… ¡algún día vengaré su crueldad!. Buckingham, St. Jaimes Park, Picadilly y todos los teatros londinenses perdieron belleza cuando empecé mi vuelo sobre el mar oscuro y bravo, la piel se me erizó por la emoción de escucharlo. Recordé a los valientes de guerras y batallas, pensé en las hechiceras que vienen a tomar energía, como el aplauso al artista en su espectáculo. Nunca sentí frío, yo iba girando con el viento del Atlántico, bailando suavemente… luego pensé que si era de noche para mí, pronto amanecería para tí. Si me apresuraba te encontraría dormido plácidamente.

Contenta seguí mi viaje nocturno, ¿cómo reconocería tu casa y tu habitación? me pregunté. No tardé mucho en encontrarla, ¡tu olor me guiaría hasta ti! Entonces fui bajando poco a poco como las hadas dejando a mi paso una tenue estela rosa. Al poner mi primer pie en tierra tuve la sensación de despegar en un avión, con ese dolor embriagante en el bajo vientre y todo por hallarte durmiendo solo, confiadamente en tu cama, oliendo a ti… ese olor tan tuyo a madera y especias.
El póster de un lobo en la pared me miraba fijamente, los cajones me llamaban en voz baja, me pidieron asomarme a algunos de tus secretos dentro de ellos, a lo ordenado de tu habitación y a tus zapatos bien formaditos. Pero tu aroma era superior. Yo no sabía si seguir mirándote o meterme entre tus sabanas tibias llenas de ti y sin despertarte acomodarme entre tus brazos, “pedirle al sol” que se detuviera varias horas y quedarme así contigo disfrutando el sueño. Me llenaba los ojos con tus muslos que siempre me atrapan, quise con mis mejillas acariciarte el pecho felpudo, acerqué mis labios a tus vellos sedosos; fui dibujándote desde la clavícula hasta las costillas con mis nuevas manos de hada con alas transparentes, que permiten viajar en ese país imaginario en que todo es posible y nada detiene, ni el tiempo ni el espacio.


Betina.

lunes, 26 de abril de 2010

Madame MARIE CURIE 2a. parte.
















UNA MAESTRA EN TODOS LOS SENTIDOS...
La considero una mujer sumamente voluntariosa, tuvo que estudiar y trabajar arduamente para tener su propio laboratorio, investigaba sobre la radiactividad junto con su amado esposo, que le animaba siempre a seguir con sus investigaciones... hicieron buena mancuerna. Descubrieron un nuevo elemento y lo llamaron Polonio, por su natal Polonia. La primera vez que ganó el Premio Nobel, lo compartió con Pierre y Henri Becquerel, casi queda excluida del galardón porque seguía siendo un mundo competitivo de hombres; Pierre decía que el mérito era de Marie, sin embargo siempre trabajaban juntos. Ella ganó dos veces el Premio Nobel y en diferente área, uno en Física y el otro en Química. Marie Curie se relacionó con Dimitri Mendeleyev, un químico ruso que estudió y diseñó la tabla periódica de los elementos, con Gabriel Lippmann cuya labor hizo posible la fotografía a color; Wilhelm Röntgen fue un punto clave, quien era un físico alemán que descubrió un tipo de rayos que podían atravesar los tejidos humanos, por los que los científicos contemporáneos y Marie quedaron fascinados y comenzaron a estudiar los distintos tipos de radiación; María llegó a tener mucho trato con Albert Einstein, ni más ni menos; eran del "club de los despeinados" (¡mi club! jaa!)

Echo un vistazo nuevamente a La Sorbona, la respiro, y me hace pensar en Marie Curie y su tiempo de logros y triunfos, su segundo embarazo y los consecuentes problemas de salud; un año después de recibir su segundo premio Nobel sufre una enorme pérdida, Pierre, su amadísimo esposo, amigo y colaborador es atropellado en la calle, en el Pont Neuf y muere.
Me impactó leer que Marie empezó a interesarse por el espiritismo…¡Ella, una mujer que tenía explicación para tantas cuestiones científicas!, sí... ¡cómo la entiendo en su tristeza y desesperación, cómo la siento! no hay razonamiento para la muerte, para la pérdida. Su marido, su amor y apoyo, su sabio amigo se había ido...
Me gusta este francés Pierre Curie, que era 10 años mayor que ella, me agrada el hombre porque no tuvo miedo de su relación amorosa con una mujer que estaba a su altura intelectual, le importó tan poco la famosa frase "detrás de un gran hombre, hay una gran mujer". (¡Ay Madame Curie! ¿cómo le hiciste para seguir adelante y concentrarte, cómo pudiste abandonarte en tu trabajo?)

Aún más la siento en su rabia e impotencia cuando más tarde el comité de los Nobel se entera de su aventura romántica con un hombre casado (otro científico talentoso), ¡un escándalo en 1910, pobre María! y le pidieron que no fuera a recoger su galardón a Suecia. Madame Curie les dijo que su vida privada nada tenía que ver con su trabajo y fue igualmente por su premio. (Tsssssssss).
Por fortuna conoce a una científica y abogada por los derechos de la mujer y le ayudó a recuperarse. Dato curioso, a pesar de que ella lo sufrió de niña -hizo lo mismo que su madre- decide marcharse para descansar un tiempo a la preciosa costa del sur de Inglaterra, ya que había tenido una crisis nerviosa, no se siente capaz para cuidar a sus hijas y las deja al cuidado de una institutriz.

En 1914 comenzó la Primera Guerra Mundial, los alemanes invadieron Bélgica y el noroeste de Francia y Marie se va a Burdeos con una importante carga de radio para evitar que ese material cayera en manos enemigas. Marie utilizó el radio con fines médicos junto con Irène, su hija adolescente. Equiparon varios camiones con dispositivos de rayos X. María solía pelearse con los generales para poder llevarlos hasta los hospitales del frente (¡¿te la imaginas enojada?!) de esta manera los médicos podían localizar mejor las lesiones y podían operar con mayor precisión. Marie instruyó a muchos médicos en el uso de los rayos X, muchos dijeron que el radio era una cura “milagrosa” para el cáncer, Madame Curie nunca afirmó tal cosa, pero sí creía que podría utilizarse en lo tratamientos contra esta enfermedad, así encaminó sus estudios hacia la radioterapia.
Para 1933, Marie cayó enferma, sus huesos habían estado expuestos a la radiación por mucho tiempo y le aconsejaron trasladarse a un hospital en los preciosísimos, asoleadísimos y fresquísimos Alpes franceses, murió un año después a los 66 años de edad; muy joven en verdad.

El panteón de París, bello, enorme e impresionante, rinde homenaje a los grandes hombres de Francia. El 20 de Abril de 1995 trasladaron los restos de Pierre y Marie Curie, hubo un desfile y discursos, una gran celebración para dos personas en realidad tímidas pero con vidas extraordinarias.
Lo que más me hace admirarla es que nunca abandonó sus sueños, no se dió por vencida, no la detuvo su época, la intolerancia de los hombres, ni la tristeza.

Betina.

domingo, 25 de abril de 2010

La Sorbona de MARIE CURIE.

UNA MAESTRA EN TODOS LOS SENTIDOS.
Primera Parte.

Escuché un pintor decir: “Pinto para mí, yo soy mi cliente”. Un amigo escritor alguna vez me dijo: “escribo para que a mí me guste”. Yo creo que Marie Curie estudió, trabajó e investigó para sí misma, porque no podía parar.

En mi primer viaje a París quise conocer algo que necesitaba tocar, mirar y oler: la Universidad de La Sorbona. Se encuentra en el centro de la ciudad, cerca del barrio latino y los placenteros jardines de Luxemburgo. Cuando llegué al recinto el corazón me latía emocionado, identifiqué de inmediato la antigua fachada, las columnas, el domo. Despacio me acerqué sintiendo cada paso y atravesé la puerta como si fuera una estudiante que va a sus clases diarias. Una vez adentro en la pequeña explanada contemplé el techo, acaricié con la mirada las paredes en sus cuatro coordenadas, de repente exclamé para mí: ¡Ah, señora! la imaginé cruzando hacia los salones y la biblioteca con falda larga y su sombrerito con el cabello recogido en la nuca a la usanza de fines del siglo XIX, a la maestra Marie Curie.

Pienso en su vida de familia, eran pobres, ella fue la quinta y última de los hijos, sus padres polacos profesores muy estudiosos también vivieron una Polonia dominada por los rusos. Pienso en la muerte de su hermanita Zosia, que enfermó de tifus y luego su mamá enferma gravemente y se retira al campo a tratar de curarse porque no puede atender a sus hijos, cuatro años después muere de tuberculosis. María tenía entonces once años y le afectó terriblemente.

María Sklodowska amaba estudiar, dicen que le adelantaba a los maestros y a ellos no les agradaba por ello; también hablaba polaco, ruso, alemán, francés e inglés y en muchas asignaturas fue autodidacta. Aunque se entretenía mucho estudiando, sufría de depresiones siendo adolescente, en varias ocasiones su padre la enviaba al campo con algunos familiares para que se distrajera y ¡me encanta saber que ahí le gustaba bailar y pasear!

Me sorprende que eran muy pobres pero querían ayudar a su país, Maria mantenía una relación muy estrecha con su hermana Bronia, ambas apoyaban a los positivistas, un grupo de pensadores que creían en el progreso a través de la educación y la ciencia, abogaban por la igualdad entre hombres y mujeres tanto en la educación como en el trabajo; creían que todos tenían derecho a recibir una educación, no sólo quienes pertenecían a las clases más ricas.
Para lograr su sueño, mientras Bronia estudiaba medicina en París, María era institutriz y le enviaba la mitad de su sueldo, por su parte Bronia se comprometía a pagar su educación una vez que consiguiera su título, (¡bravo! ¿cómo no se me ocurrió a mí?)

Madame Curie sufrió -como todos- un decepción amorosa, lloró y se evadió trabajando y estudiando. Llegó su turno y salió de Varsovia para estudiar en París.
Pero un día -estoy casi segura que fue uno de esos soleados de primavera, las maravillosas flores de la Provenze desprendían su perfume ¡y Francia estaba en todo su esplendor!- conoció a un científico francés, Pierre Curie, debido a sus investigaciones de radiactividad y una enorme lista de fórmulas, el trabajo en conjunto... se enamoraron. “¡Genio llama a genio!”
Deseo pensar que después del laboratorio, Pierre y Marie iban a los cafeterías al aire libre del barrio latino para platicar -segurito- de más fórmulas complicadas; o quizá iban a ver cine mudo doblándose de risa por los temas de la época o por el pianista que tenía que seguir sudoroso cada escena. Me gusta imaginarlos caminando juntos por las empedradas callecitas inclinadas, paseando por Sacre Coeur y Montmartre, el barrio de los intelectuales. Muy posiblemente eran amigos de más científicos, escritores, músicos y pintores impresionistas, sí... muy probablemente porque todos se inspiraban con el trabajo de todos.

Me fascina imaginarlos en bicicleta disfrutando su luna de miel desde la Bretaña francesa, por toda la costa del país hasta Cote d´Azur, ¡wow! ... ¡le tour de France! Me regocija leer que la gente tradicional se escandalizaba porque María paseaba en culottes (pantalones especiales ùnicamete para montar bici). Luego visualizo a Marie como ama de casa, cocinando, haciendo camas, comprando fruta, cuidando a su bebé, y sin duda estudiando con el cabello despeinadito y recogido hasta muy noche.

Investigó tanto, no fue fácil, fue un reto para Marie Curie, ser la primera mujer que impartió clases en esta famosa universidad francesa, dicen que en su primer día fue tal la novedad, que mucha gente asistió solo para ver esa “rareza”, no era para menos después de 650 años transcurridos de la fundación de La Sorbona en donde los hombres habían dominado la cátedra.

MEXICO, te amo (el guión).



“D.F. te amo”… ó “Mexico city te amo”… ¿Cuál será el título más apropiado para mi guión cinematográfico? y es que el viernes 22 de enero me pasó tanto que sería bueno hacer una película. Considerando el éxito que han tenido “París te amo” y “Nueva York te amo”, ¡mis historias urbanas también podrían ser taquilleras!

Ir al teatro la noche anterior con mi amiga Monse para ver y escuchar el monólogo de Héctor Suárez Gomíz, nos hizo tanto bien para olvidar el malhumor de la rutina del trabajo, el tránsito pesado, el dinero que teníamos a mitad de quincena, etc, etc. Lloramos de la risa con sus anécdotas familiares, no conforme escribió un libro “El pelón en los tiempos del cólera” y comentó haber vendido más de 27,000 ejemplares, al final de la obra añadió: - con esto, me doy cuenta que cualquier pendejo puede escribir un libro- por lo que pensé: ¡pues yo quiero ser pendejísima! Jajaja,¿que no?

Considerando mi buen humor hice plan para lograr mi travesía por la ciudad del día siguiente: Salir a las 7.10 am de mi casa en Aragón, llegar a las 9.00 am al colegio cerca de Televisa San Angel, entregar unos volantes que deben repartirse muy temprano hasta el lunes, seguirme corriendo para un training a las 9.30 am que nos impartiría en la agencia una súper experta en el programa de Au Pair (baby setter o niñeras en el extranjero).
Sería fácil si salía con tiempo, con un café y croissant de desayuno para el camino, organizadamente como en el primer mundo, midiendo distancias, desconociendo el stress, mirando el amanecer y los volcanes desde uno de los distribuidores viales, sentir el aire fresco matinal por la ventanilla semiabierta, ¡qué delicia! Pero nooooooooooooo, ¡olvidé que era viernes! y yo no sé qué pasa los viernes pero todas las vialidades son imposibles de transitar. No me importó y seguí cantando en mi interior la canción de J.M.Serrat “Hoy puede ser un gran día, duro con él!”. Después de la odisea de la avenida Central, el paso de la muerte en Oceanía, recorrer el Eje 3 Oriente, no me desanimé… seguí y al fin entré a Churubusco, despejado como para andar a ¡80km/hr!, hay congestionamiento para cruzar Tlalpan… sigo cantando “Hoy puede ser un gran día...” ¡No manchen! ¡que no ven que Hoy es mi gran día, no me lo descompongan!…Sigo mi camino hasta Barranca del muerto antes del teatro Libanés, me paro en un semáforo que siempre es a criterio de los automovilistas, pero iba solita a la cabeza, se prende el Alto y me detengo (cual debe); sin embargo el que venía detrás de mí no pensó igual y me dió un golpazo. Escuché el rechinido de las llantas al frenar, al instante sentí un fuerte tirón en el cuello y la espalda, empieza el horrible concierto de los demás autos; el conductor de atrás me grita enojado: - ¡Bájate! (-claro que me voy a bajar, “hi-ji-to de Blanca Nie-ves”, ahorita vas a ver estrúpido!!! Tsss… hasta olvidé mi actitud de primer mundo). El dolor del cuello es intenso, echo un ojo a mi carro: Nada. ¡No le pasó nada! miro el otro auto, la defensa está un poco maltratada con un rasponcito. El hombre me grita: -¿por qué te paras así maestra? Aquí todos nos pasamos! ¿qué no ves? En mi alegar sobre las reglas de tránsito pasaron como ¡20 horas! El muy estrúpido entonces pregunta -¿y ahora quién me va a pagar mi defensa, mira qué HORRIBLE quedó? ¡¡Llama a tu seguro!!- Yo: ¿Quéeeeeeeeeeeeeee? Osea, tú me pegas y yo tengo que pagarte? ¡Por supuesto que Nooo!!! Pasan otras 3 horas discutiendo lo mismo y mi pobre cuello tenso, tenso. Total que no le pago absolutamente nada al hijito de Blanca Nieves, ni llamamos a los seguros, lo dejo refunfuñando mirando su carro; yo, sin cantar “Hoy puede ser un gran día” me dirigí al colegio.

II
Había escuchado que la gente se disfrazaban de asiento de automóvil para pasar la frontera a los E.U. y creí que era una leyenda urbana más, ¡pero es real! Yo me estaba transformando en un magnífico modelo de asiento, pero fiel como cartero llegué a mi destino para entregar 400 flyers, mismos que tenían UN error y la Miss del colegio se puso furiosa-furiosa, así que voy de regreso a mi coche con 400 pesados como plomo. Pido hacer una llamada a mi oficina para reportar la razón de mi atraso, el error del flyer y aviso que voy en camino. Me tiemblan los brazos y las manos, me palpita la cabeza, ¡mi cuello está más duro que López Obrador para quitarlo de Reforma!

Después de mil horas llego a mi oficina con los volantes de plomo en un brazo, entro a la oficina y la primera persona que veo es mi jefa que dice: -¡Hijole Bety! Qué mala onda! Yo sin poder voltear hacia arriba al mezzannine y con paso de robot contesto: - ¡sí caray me pegó re-duro! Mi jefa con su singular tono: - ¡Ah no! Yo decía del error del flyer! …………… (¡exacto! puntos suspensivos!) y desde lo profundo del corazón exclamé bajito un: ¡Graaaaacias!, exclamación que indignó a mi directora y fue motivo de disgusto para ambas. Mis compañeros solícitos pronto empezaron a atenderme con gran diferencia.
Lo que sí me quedó claro es que cada uno debe ver por sus intereses y prioridades. Mis jefes desmayaban por su flyer y training, yo por mi cuello y apariencia de sillón rústico. Por si fuera poco, no me dejan ir a mi casa hasta no constatar que en verdad estuviera lastimada y me piden radiografías (entra música de piano tétrico de cine mudo) y que lo cheque en el Seguro... ¡el IMSS!!!!!!!!!!!!!!!

(Aquí voy a hacer un corte porque definitivamente no quiero meter el diálogo insaboro de mis jefes en MI película y hacerlos famosos. No,no…)

III
Sofi mi hermana doctora se ofrece acompañarme a la clínica 8 del IMSS, al lado de Plaza Loreto, porque mi brazo doblado cual Napoleón no le gusta. Tomamos un taxi, el chofer ve mi condición y decide llevarme pronto esquivando hoyos y olvidando topes; se detiene frente a la clínica y le cobra a mi hermana “traslado de emergencia”, ¡no es posible!, cómo discutir con un segundo hi-ji-to de Blanca Nieves!

Al frente de la ventanilla de admisiones en Urgencias había una mujer rubia “Clairol” robusta, me pregunta y escribe cosas en mi hoja con sus uñas pintadas de azul eléctrico, nos indica pedir un sello verificador en una fila de 15 personas, pasar a Archivo, después subir la rampa al segundo piso para encontrar al Dr. Bolívar -que por cierto está por irse-, "pero si le corría" ¡lo alcanzaba! dijo atinadamente.

(Acá también haré un corte para no mostrar que la señorita de Admisiones da indicaciones equivocadas, la negligencia de los trabajadores del IMSS, el olor de los tacos sudados en el escritorio junto a las computadoras, ni la ausencia de la gente cuando se les necesita. No, no… eso lo dejaré para un documental de denuncia tipo “Bowling in Colombine” del director Mike Moore!)

Mi hermana se forma, torna, sube, corre y mete mi expediente al consultorio 3 con el Dr. Bolívar, son 13:50 pm…¡uy! pronto terminaría el turno matutino. Sudando mi hermanita preciosa me pide un break para ir al baño y me ruega no dejar ir al doctor en turno, me recomienda que exagere mi dolor para que me atienda. Ella se va y automáticamente se oye: “Beaaaaaatriiiiiz Garcíaaaaaa!”, feliz dije: ¡YOoooo!, ni cómo pararme volando o levantar la mano. El Dr. Bolívar que parecía más el "doctor Chapatín" me explica: -Ya acabó mi turno, ¿mm? no puedo checarla ahora, pero no se preocupe ¿eh?, ya llegó el otro doctor, ¡aquí es servicio continuo! (Jaaa!) Acto seguido, recuerdo la advertencia de Sofi y hago la que me duele ¡hasta el infinito y más allá!, el doctor Chapatín me observa, pero le vale sorbete porque él ya había terminado su turno y me deja ahí…¡ahí, con mi gran actuación! Sofi regresa del baño, me pregunta por el doc, le explico lo sucedido y ni hablar decidimos esperar el siguiente turno. Pasa más de una hora y no llaman a nadie, dan las 15:20 pm y llaman a otros que llegaron después de mí, -¿qué pasa aquí? dice mi hermana. En siete movimientos me levanto, me acerco al consultorio y pregunto por mi expediente, resulta que no estaba porque el anterior doctor al serle imposible atender a todos, todos, todos sus pacientes devuelve los expedientes a la ventanilla de Admisiones, ¡donde nuevamente me asignarían doctor!

(¿Saben? La siguiente escena tuve que quitarla porque sobreactué, en lugar de personificar a una mujer madura dueña de sí misma, aunque que con fuerte dolor por contracturas musculares, lo acepto, me sobregiré e hice -por cierto-una magnífica interpretación de "Hulk". Por otro lado, pretendo que sea una película, sino familiar, al menos categoría "B" con un lenguaje moderado y la verdad, tampoco quiero que en el extranjero piensen que siempre nos tratan así... solo deseo ¡plasmar mi arte!)

Así que repetimos:
Bajamos a Admisiones y nos indican pedir un sello verificador en la fila, pasar a Archivo, subir la rampa al segundo piso para encontrar el consultorio 4. ¡Ah! -me advierten-, ya le habían llamado, como nadie contestó el doctor salió un momento... (Bip de censura) Esperamos un rato paradas porque una pareja de novios ocupaban sentados las dos únicas bancas, se besaban y se hablaba dulcemente mientras bromeaban mostrando lo último de sus teléfonos celulares. Al cabo de un rato ¡albricias, el doctor llega! Entra primero, regañándome por no estar cuando me llaman, me mira y hace su aburrida rutina, también necesita verificar que lo mío es verdadero, así que me osculta el cuello, la nuca, las vértebras una a una, los músculos de los hombros y espalda, jala mi bracito napoleónico hacia atrás, yo me quejo y lloro de puro dolor, ¡de puro dolor de no sacar "la verdulera de verdad, que todos traemos dentro"!
Me toman rayos X, no dejan pasar a Sofi y tengo que desvestirme con una mano, parada me inyectan una sustancia que arde y me hacen sentir en una corrida de toros (tss, me dejaron un moretón del tamaño de una galleta “María”). Todavía más adolorida por los banderillazos que la misma nuca pido ayuda para subir mis pantalones, la enfermera–torera al subirlos me acomodó tremendo “calzón chino” que aquí ya no me quedó más que llorar ¡como en el kinder garden!

IV
Ya no voy a seguir con más, porque no sé si mi guión interese a los cineastas. Solo pienso que quizá los planetas estaban retrógrados, que me paré con el pie izquierdo, que era media quincena y que Dios frenó un día en mi vida acelerada y me dió una oportunidad para valorar todo lo que tengo, entre ellos a mis compañeros de trabajo, y ante todo a mi hermana y su familia, probé de nueva cuenta su amor incondicional, me mostró que no estoy sola.
Esta experiencia me hizo recordar que el tiempo es oro, que todo puede suceder en un pestañear, que puedo trabajar con diligencia y exactitud, servir al 100%, ¡ser lo mejor de mí en cada detalle! Aprendí la importancia de ayudar y sonreír.

Mi 22 de Enero pasado pudo ser un día negro, pero quiero llamarlo como lo haría Luz Casal en su canción fue tan solo "un día marrón".

(La musicalización la tengo pendiente, le seguiré otro día.)

Betina.

viernes, 2 de abril de 2010

¡¡¡ Una aventura de BETINA JONES !!!



Tanto dices que quieres hacerme chiquita-chiquita para guardarme en tu bolsillo y llevarme contigo a todos lados que tuve un sueño extraño, podría añadirse a la versión de “Alice in Wonderland” de Tim Burton:

Estabas frente a mí besándome y en un instante todo lo ví negro, quizá fue uno de mis mareos y me ví flotando en un abismo, para no golpearme me sostuve de donde pude, ¡y logré afianzarme de una liana!, -¿en donde estoy?, me pregunté-, no lo podía creer, ¡eran tus bigotes!, desde ahí pude tener la mejor vista de tu boca y decidí bajar con la fuerza de mi musculatura. ¡El cañón del cobre y el cañón del Colorado se quedaron cortos!, y ¡qué grande tienes la boca!, despacio fui metiéndome en ese inmenso desierto tuyo tan suave y cálido, sedienta recorrí una a una las líneas de tus labios; ¡tremendo susto me diste!, porque iba caminando, de pronto los humedeciste y me salió al encuentro un “alien” viscoso y bofo que quería perseguirme, besarme y posesionarme. En una fracción de segundo me encontré dentro de tu boca ahogándome, las olas me golpeaban la cara, me esforcé por nadar hacia afuera, pero el alien se revolvía en ese mar torturándome.

No sé por qué, pero ¡estornudaste!, con esa explosión salí volando como Tom Cruise en su “Misión: Imposible”. Sin perder la oportunidad también revolví brazos y piernas al volar para conseguir la misma experiencia, ¡Síii, había superado la realidad virtual, la “tacha” y todo lo más embriagante actualmente conocido!. Fui a dar a no sé qué parte de tu cuerpo, reconocí -aún siendo yo tan pequeña- la tersura de tu piel, ¡qué universo, qué hermosura!, ¡qué locura...todo empezó a temblar!. Me quedé callada observando, sintiendo, temblabas de frío. Te abracé, te besé, te acaricié… ¡no me hacías caso!, ¿cómo hacer para que me vieras?. ¡Bendita Providencia!, ¡¡un avión, un avión!!(¿o avioneta?), le hice la parada, era un mosquito, -ojalá sea el bilingüe, pensé-, ¡Yes!, o al menos eso me pareció escuchar, y lo abordé, volé con él. A lo lejos te veías como Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln, en Rushmore Mount en Dakota del Sur. Tu mano quiso sacarnos de combate: una, dos, tres, ¡cuatro veces!, hasta que nos apachurraste de una bofetada, entonces al fin me viste, ¡hecha puré!... Medio asustado, comenzaste a llorar, pero tus gotitas mágicas cayeron sobre mí y volví a mi tamaño normal.

lunes, 15 de marzo de 2010

"La importancia de llamarse Betina"



A MODO DE BIOGRAFIA.
Te preguntarás ¿qué relajo traigo con todos esos nombres míos?, si bien es cierto que tu nombre es tu identidad, te define, te marca… pues a mí me marcó. (¡Y luego me preguntan que por qué voy a terapia!…)
Nací en una familia de 9 hijos, yo soy la más chica de las mujeres, mis papás querían llamarme ISABEL porque estaba de moda el hotel María Isabel Sheraton en Reforma, pero mi tía Irene sugirió que me pusieran BEATRIZ porque su diminutivo es BETY… ¡qué lindo! Mis papás la querían muchísimo y aceptaron la sugerencia sin chistar, ni consultarme y ¡jódeme yo por portar tal nombre!

El problema empezó en tercero de primaria, la maestra explicaba que “la BISECTRIZ de un ángulo es la recta que lo divide en dos partes iguales”; como yo era una niña aplicadita me pidió con voz aguda y sonido estereofónico: - ¡Beatriz, pasa al pizarrón y dibuja una bisectriz!, -risa general- y desde entonces mis compañeritos me agarraron de botana y me llamaban “bisectriz”.
Eso no fue nada, la misma maestra Hebe (¡qué nombrecito!; y sí, pobre, tenía una cara de haba que no podía con ella!) nos enseñaba la diferencia entre un pez, reptil, anfibio y BATRACIO, (el sapo, la rana y el tritón son batracios). Como les comenté yo era aplicada, la envidia de un niño era feroz, contaba con sus secuaces y por un año completo me llamaron “batracio”, (¡no me preguntes por qué no he probado las ancas de rana!).

Pienso que el nombre de BEATRIZ es una palabra fuerte, he leído que es de origen germano, pero también que viene del latín. Sentía que cuando me llamaban BEATRIZ me regañaban, quería que me llamaran BETY, pero los niños eran crueles, sabían el secreto… solían llamarme “BEATRIZ – LOMBRIZ” era muy delgadita entonces, (¡qué daría porque me dijeran lombriz! …jajaja … ¡hoy parezco mas BOATRIZ!)

De niña me gustaba ver en televisión la serie de “Batman” y por supuesto Gatubela era mi hit, pero ni modo me tocaba ser BETICHICA. Mis sobrinitos al aprender a hablar, me decían BITI. Me regreso a “Batman”… como uds saben amo a los gatos, así que por eso hoy mi identidad secreta es: ¡BETUBELA!
Lloraba con mis hermanas por mi trauma y a cual más me consolaba con: BETINA, BETH (como en el cuento de “Mujercitas”), BECKY (por la amiga de “Tom Sawyer”) y como la canción: ¡BIKINA! ¡¡¡Noooooo!!!... ¿Por qué nadie me dijo que mi nombre BEATRIZ viene del latín? y significa “QUE TRAE ALEGRIA”, ¡¡eso hubiera cambiado tanto las cosas!!. Hace solo un par de años en una fiesta mi sobrino Daniel comentó: -Es que cuando llega mi tía Bety, digo: ¡ya empezó el desmadre!, jajaja, me hizo reír, me hizo llorar, (¡me hizo entender el significado de mi nombre!).

Como buena niña atlética, me desenvolvía muy bien, corría rápido, saltaba alto, fui muy buena para el basket, pero me destaqué en mi adolescencia con los niños de mi cuadra por lanzar lejísimos el balón de football americano y al fin ¡me admiraban! Me apodaban “BETY BRADSHAW”) aludiendo al famoso quarterback Terry Bradshaw, (según ellos Bradshaw sonaba como brazo).

Fui creciendo y escuchaba acentos y otros idiomas, transformé mi nombre y muy poco a poco me iba gustando: en ruso BETRUSHKA me hacía sentir bailarina clásica; BEATRICE en italiano (pero se dice Beatríche) y me consolaba con Dante Alighieri y su musa... En francés BEATRICE (se pronuncia Beatrisss), en inglés BEATRICE (se dice Bítris), BETíCHE sí, con acento argentino, y cómo no, hasta en yucateco: ¡PÉTY!... ¡¡máre!!
He tenido tantos sobrenombres derivados de otros: BEA, BETSY, BETINDIA, BETUCHA, BETUNA, BETUS, BETIK, FEA-TRIZ (ya ni la…), BIARRITZ (la playa francesa), BETICLOS, BETI-LOOPIS, BETURRA, BETISH, BETITE (como petite).
BETANIA, BETEL, BETIBLUE, BETILU, BETIBUBIS (sin palabras), también tuve nombre de telenovela BEATRIZ MARIA y el que me hace reír: “HASTA-LA VISTA, BE-TY!” (por la película de Terminator), y si me sigo con el cine también fui "BETICIENTA" y "BETYLASTIC girl" de "Los Increíbles".

Leí también que uno tiene el nombre que nos ponen, pero no el que nos pertenece. Un amor imposible me llamó: “CORAZON A RITMO DE DAR”. He querido buscar como sería en idioma de los indios americanos y completarlo con un tótem.


Curiosamente, algunos novios, amigos u hombres importantes en mi vida me han dado otro nombre: BEATRICITA – mi papá es el único que siempre me dijo así (Gely mi sobrina también, pero muy pocos que me dicen así).
CALEIDOSCOPIO – según que porque soy polifacética, ¿será? (capaz que me decía voluble ¡y yo bien volada!).
BETINA IN WONDERLAND – por lo fantasiosa que soy (sí, sí bueno, también por “caprichuda”…El mismo amor imposible también me llamó BEATROZ! ¡chin, qué le vamos a hacer!)
SALLY – por la película “El extraño mundo de Jack” (espero que por el piernón loco!)
YELLOW LEMON – debido a mi enorme gusto por los deliciosos limones amarillos ingleses. “MAQUINITA DE ESCRIBIR” – este fue el último mote y ¡me encantó!

BEATRIZ, también tiene su origen en la palabra latina: VIATRIX, que significa viajante o explorador (¡Oooorale, ya decía yo!).

Para terminar… entre tantas cosas maravillosas e importantes que he encontrado en el Belly Dance, (BETY DANCE) fue el tener que reinventarme y encontrarme un nombre artístico como bailarina y quise tomar del árabe FARAH, que significa ALEGRIA.

¡Hey! ... ¿Tú cómo te llamas?