sábado, 18 de junio de 2011

"Escuchar"

“Escuchar: Referido a algo que se oye, prestarle atención. Aplicar el oído para oír; prestar atención a lo que se oye. Percibir los sonidos sin intención deliberada.”
La palabra escuchar viene del latín ascultare. Se escribe listen en inglés, écouter en francés, hören en alemán, ascoltare en italiano, aquí freno, porque en italiano también se dice: sentire.

Son estos momentos cuando amo escuchar mi universo, mi voz interna: ascoltare… sentire….ascultare… auscultar… sentir… escuchar…

Hago un alto en mi día acelerado, saturado de ruido de claxon, silbatos, motores, de voces en la oficina sin parar, timbres de teléfono, la computadora me presiona para contestar a la gente que demandan mi atención, mi respuesta inmediata, automática, robótica, mecánica…

¡Qué hermosos días de mi adolescencia cuando acostada en el sofá de la sala escuchaba mi música favorita!, tomaba el tiempo necesario para leer la letra de las canciones –esas que venían dentro de los discos de acetato, a veces con fotos-, me gustaba enterarme quién era el vocalista, guitarrista, baterista, bajista, quién escribía la letra, quién producía el disco, me informaba incluso de quién llevaba las galletas de chocolate y el jugo de manzana a mis ídolos, me esmeraba horas, días, semanas en pronunciar bien para cantar con acento británico al grupo “Queen”, o aquel disco de ópera en latín “Catuli carmina”, que a nadie de mi familia le gustaba.
¡Qué delicia pasar horas y horas escuchando, sintiendo cada sonido! Quizá es necesario volver a ser adolescente para invertir tiempo en mí. Retomar esas llamadas telefónicas por horas para hablar con mis amigas o escuchar la voz de mi amado. Me encantaba que me dijera: -¡no cuelgues, solo quiero oír tu voz! –suspiro- ¡seguro me sentía toda!

Me gusta conversar y casi lo he abandonado, parece que todos estamos ocupados en asuntos vitales, tan importantes que olvidamos escucharnos, poner atención, no solo percibir sonidos sin intención deliberada, sino estar atentos, casi auscultando nuestro latir cada día, prestar nuestros sentidos agradecidos a todo lo que nos rodea. Estar sensibles y alertas.

Lamento no escuchar bien a mi familia, mis gatitas, amigos y clientes, seguramente me han informado cosas importantes y yo, he portado tapones en los oídos desde el corazón por mi carrera interminable de, ¿de qué? ¿de qué es ésta carrera interminable?

Escúchame por favor, quiero sentirte y escucharte.

Betina