lunes, 12 de septiembre de 2011

Antes...

Te extraño, hoy ya no es lo mismo. En serio, solías correr como liebre, te avergonzabas de los músculos que formaste por ser atleta desde muy temprana edad, los niños se burlaban y te envidiaban, sin embargo ninguna distancia era problema para ti, ¡recuerdo que alcanzabas los camiones que se te iban! luego te sentabas jadeando, pero al minuto respirabas tranquilamente con tremenda mochila en tu regazo. ¡N´ombre, qué tiempos! ¿dónde dejaste tu espíritu, conejo?

Antes soñabas con viajar, escribir y dibujar todo cuanto contemplaras, querías hablar con toda la gente, hoy solo te quejas, que si la crisis, que si tu jefe, que si el tránsito de la ciudad, que si la ausencia de… ¡mil pretextos que pones! Decías que una vez que pisaras “el otro lado del charco” ya no regresarías, ya fuiste varias veces, ¿dime entonces, qué haces aquí?
Me acuerdo la vehemencia con la que decías, soñé esa calle empedrada de Alemania, soñé ese monumento francés, soñé con los alpes, soñé vívidamente que atravesaba la plaza roja nevando, soñé con el bosque japonés, soñé que nadaba entre peces y el arrecife de coral, soñé, soñé… ¿por qué ya no quieres soñar?

Me gustaba verte tocar los discos de tu música joven y loca para ponerte a bailar ¡santa “Xanadú”, no parabas!

Antes pedías que los días tuvieran 25 o 30 horas para hacer todo lo que amabas hacer, la misma luna te acompañaba inspirándote, aún le ganabas al sol para comenzar. Hoy desearías que se repitiera la escena del amanecer 10 veces solo para ti, ¿pus qué traes?
Hace años te metías en la biblioteca y acabandito de leer ese libro, hacías tu crítica del mismo. Me sorprendía verte leer en cuatro idiomas a la vez, por el mero gusto de encontrar la diferencia en el sentido de las frases. Podía escuchar tu corazón como alegre tamborcillo cuando veía tu sonrisa de satisfacción. Yo nomás digo, si te hacía feliz tanta cosa ¿por qué no le dedicas más tiempo a hacer lo que tanto te gusta?

¿Estás esperando algo insólito o qué piensas hacer con tu vida muchachita?

Betina

miércoles, 6 de julio de 2011

UNA CARRERA DE VIDA O MUERTE.

Para Daniel.

Al disparo de salida, salimos como estampida de búfalos, como caballos salvajes de Montana, tan rápidos como los figuritas giratorias de las maquinitas de apuestas en Las Vegas.

Eramos 200 millones, tan diversos como en una carrera de triatlón. Tuvimos 90 días de entrenamiento y clases especiales de superación, nos enseñaron hasta el cansancio dar el 100% sabiendo que podíamos fallar, que solo uno se quedaría con el triunfo, sin embargo, todos deseábamos salir a la pista, no teníamos temor. Se oían rumores de que la carrera podría durar 30 minutos ó tornarse en un maratón de cinco extenuantes días, morir de hambre o ser devorados por “caníbales”, muchos fuimos entrenados para ser corredores de fondo, aprendimos técnicas para evitar trampas y obstáculos, otros rompían nuevas marcas de velocidad, todos sin duda alguna deseábamos llegar a la meta. Literal, se encontraba en nuestra cabeza: llegar y ganar. El guión de la película era sobrevivir en terreno fértil por 5 días, pero el principal objetivo tenía una vigencia de tan solo 24 horas, quien no ganara, simplemente moriría. Paradójico, pero era una carrera feliz, significaba para mí y la multitud: la Gran oportunidad.

Confieso que entonces era sumamente delgada, pero desbordaba energía. Dicen que tengo buena patada para nadar, quizá la desarrollé desde entonces. Debo presumir que no corría, ¡volaba como si portara alas en los tobillos! Fueron 90 días en donde fuimos capacitados para ganar, el entusiasmo nos hacía brillar positivamente como el mismo sol, cada minuto, cada hora, cada día repetíamos: - ¡Conquistaré, SOY EL MEJOR, SOY UN GANADOR, voy por la vida misma!

Soy el más apto, el más fuerte, el mejor formado, el más veloz entre 200 millones de espermatozoides, fui programada para triunfar en algún momento, al final del Otoño de 1964. Mi madre puso el óvulo, mi padre todo un ejército, pero Dios me escogió.
Nunca quiero olvidarlo: ¡SOY UN GANADOR!

Betina.

sábado, 18 de junio de 2011

"Escuchar"

“Escuchar: Referido a algo que se oye, prestarle atención. Aplicar el oído para oír; prestar atención a lo que se oye. Percibir los sonidos sin intención deliberada.”
La palabra escuchar viene del latín ascultare. Se escribe listen en inglés, écouter en francés, hören en alemán, ascoltare en italiano, aquí freno, porque en italiano también se dice: sentire.

Son estos momentos cuando amo escuchar mi universo, mi voz interna: ascoltare… sentire….ascultare… auscultar… sentir… escuchar…

Hago un alto en mi día acelerado, saturado de ruido de claxon, silbatos, motores, de voces en la oficina sin parar, timbres de teléfono, la computadora me presiona para contestar a la gente que demandan mi atención, mi respuesta inmediata, automática, robótica, mecánica…

¡Qué hermosos días de mi adolescencia cuando acostada en el sofá de la sala escuchaba mi música favorita!, tomaba el tiempo necesario para leer la letra de las canciones –esas que venían dentro de los discos de acetato, a veces con fotos-, me gustaba enterarme quién era el vocalista, guitarrista, baterista, bajista, quién escribía la letra, quién producía el disco, me informaba incluso de quién llevaba las galletas de chocolate y el jugo de manzana a mis ídolos, me esmeraba horas, días, semanas en pronunciar bien para cantar con acento británico al grupo “Queen”, o aquel disco de ópera en latín “Catuli carmina”, que a nadie de mi familia le gustaba.
¡Qué delicia pasar horas y horas escuchando, sintiendo cada sonido! Quizá es necesario volver a ser adolescente para invertir tiempo en mí. Retomar esas llamadas telefónicas por horas para hablar con mis amigas o escuchar la voz de mi amado. Me encantaba que me dijera: -¡no cuelgues, solo quiero oír tu voz! –suspiro- ¡seguro me sentía toda!

Me gusta conversar y casi lo he abandonado, parece que todos estamos ocupados en asuntos vitales, tan importantes que olvidamos escucharnos, poner atención, no solo percibir sonidos sin intención deliberada, sino estar atentos, casi auscultando nuestro latir cada día, prestar nuestros sentidos agradecidos a todo lo que nos rodea. Estar sensibles y alertas.

Lamento no escuchar bien a mi familia, mis gatitas, amigos y clientes, seguramente me han informado cosas importantes y yo, he portado tapones en los oídos desde el corazón por mi carrera interminable de, ¿de qué? ¿de qué es ésta carrera interminable?

Escúchame por favor, quiero sentirte y escucharte.

Betina

martes, 19 de abril de 2011

Entrevista radiofónica a un PUMA.


PROGRAMA PARA NIÑOS. Veracruz, SEP. 1987.
BETINA – Tenemos en cabina a uno de los felinos más temidos en América: el puma.
B – Señor Puma, muchas gracias por esta entrevista.
PUMA – (gruñe) Estos tiempos no son los mismos que cuando los hombres blancos llegaron a mis territorios, entonces me temían y yo rugía en las regiones rocosas, ¡ahora hasta me entrevistan! (gruñe de nuevo).
B – ¡Uy! no se desanime, (con voz temblorosa) ¡yo sí le temo!
P - ¡Oh, qué amable! No crea, mi vida es difícil a veces. Yo como a menudo un pájaro y me basta, pero cuando no lo hallo, ataco a algún venado o al ganado de las granjas de ustedes los hombres.
B – Disculpe, pero ¿para qué ataca a un animal tan grande si dice que con un pájaro le basta?
P – ¿y mi familia no cuenta? Luego hasta cinco leoncillos por año! Debo llevarles huesos y carne. Tengo que cazar una vaca y enterrarla con ramas para poder comer varios días, ¡ustedes hacen lo mismo en sus refrigeradores!
B - ¡Ah, pues sí! … y dígame, yo no estoy segura pero por ahí dicen que ustedes los pumas han atacado a los niños…
P – Sí, han corrido rumores de eso, nos han acusado algunas veces pero no se sabe la verdad. Es por eso que los hombres blancos nos cazaban, nos envenenaban y nos hacían caer en trampas muy dolorosas…
B – Bueno, es que tenemos que cuidarnos, bien dice el dicho “Crea fama y échate a dormir” ¿no?
P – (gruñe) psíii, pero… los hombres no tienen muy buena fama que digamos, a ver: ¿qué hay de las dificultades en que se meten? ¿y los chismes? ¿las mentiras y robos ?
B – (tose y aclara la garganta levemente)¡Ah qué señor Puma, no es más que la verdad! Hay pocas cosas en la vida que son tan importantes como la buena fama, yo creo que hay que ganarla mediante la buena conducta ¿no cree usted?
P – Es verdad, permítame leer al auditorio el siguiente pasaje de la Biblia en Eclesiastés 7:1 “La buena fama es más valiosa que el más caro perfume”.
B – Señor Puma, muchas gracias por venir a nuestro programa, lo esperamos en otra ocasión.
P – (ruge) (SALE).
(ENTRA MUSICA)

domingo, 27 de marzo de 2011

¿Dejé mi pluma por ahí?




Perdí mi pluma de la inspiración, tiene semanas que la necesito y no la encuentro. No recuerdo dónde la dejé, hago memoria, la busco, la llamo, recorro todos los rincones posibles donde pueda estar. Eso me pasa por querer hacer dos o más cosas a la vez. Me dijeron que cuando la soledad, la crisis o la tristeza me invadieran, me sentara a escribir porque la inspiración fluiría creativamente, he contado con estos elementos y mi pluma no aparece. La última vez la traía en mi bolsa, regresé de un museo y escribí, pero luego volví a guardarla. Deveras, ¿no dejé mi pluma por ahí? es que tiene una tinta de las bonitas, de esas suavecitas, de esas con las que puedes escribir sobre la piel y hasta con el alma, hacer bocetos porque la calidad es fuerte y firme. Lo que pasa es que ha estado conmigo desde siempre, con ella he escrito mis cartas de amor y de desamor, mis poemas, sabe de mis éxitos y fracasos, sobre mis expectativas, vaya, hasta mi lista de propósitos de año nuevo, no es cualquier pluma. ¿Se habrá puesto celosa por mi comentario? es que dije que que hoy ya no se usan tanto las plumas, que el teclado la ha sustituído, e incluso su hermoso nombre renacentista ya no aplica hoy en día. ¡Eso debe ser! ¡qué insensible soy! Pluma mía, regresa por favor. Betina.

martes, 11 de enero de 2011

"Yo, Tlacuilo".
El caricaturista "Rius" lanzó una campaña para poner un alto al crimen en México, con una imagen muy fuerte y muy clara, que no deja dudas lo que él reclama, lo que todos deseamos expresar, él lo hizo con las dos tintas poderosas.
Curiosamente el mes pasado, paseando por el centro de la ciudad para mirar la iluminación navideña, fui al museo de la caricatura con mis hermanas, entre varias cosas que llamaron mi atención, en el segundo salón colgando hay un enorme "mitad revólver, mitad lápiz" y justo eso creo que es el concepto de la caricatura política ¿cuántos artistas pueden tirar a matar inteligentemente?
Dentro del mismo museo, unos pasos adelante encontré la foto de un tlacuilo, ¿qué hace esto aquí?... Investigué que los tlacuilos eran hombres y mujeres hábiles en el dibujo, a quienes desde niños se les adiestraba en el conocimiento profundo de su lengua y cultura. Se involucraban en diferentes actividades, no sólo con la pictografía, pintaban los códices y los murales en Mesoamérica, conocían las diversas formas de representación, así como la mitología. Llevaban registros de la diversidad biológica. Trabajaban en mercados y templos, según el tipo de actividad para la que se le necesitara e incluso, estaban bajo la protección de Xochiquétzal, la joven deidad de la belleza, las flores, el amor, el placer amoroso, y las artes. Tlacuilo es una palabra derivada del náhuatl tlacuilō o tlacuihcuilō que significa 'el que labra la piedra o la madera', lo que hoy llamamos escriba, pintor, escritor o sabio.

Aplaudí de gusto saber que en la cultura azteca las mujeres tenían acceso a este tipo de trabajo, enseguida me imaginé a mí misma de niña, vestida de huipil bordado con pájaros y flores, con bellas y largas trenzas adornando mi coronilla y tumbada de panza dibujando como lo solía hacer, por cierto el regalo más repetitivo que tuve de familiares y amigos fueron lápices de colores, yo les preguntaba ¿por qué siempre me regalan “prismacolor”? Muy distinto era ser tlacuilo en el antiguo Egipto, en donde la profesión de escriba era elitista, exclusiva para hombres y giraba en torno al Faraón. Por otro lado, los hebreos tenían prohibido las representaciones o imágenes, al igual que los islámicos, aunque tenían alfabeto propio, generalmente lo ocupaban para asuntos contables o comerciales, es así como la caligrafía se convierte en un sustituto de la decoración figurativa relacionado con la religión, el arte islámico utiliza una hermosa caligrafía para sus frases extraídas del Corán. La transmisión oral se mantiene por tradición, sobre todo en el caso de las escrituras, cuyos estudiosos seguirán aprendiéndolo de memoria, pero paralelamente surge un interés por dejar constancia escrita de todo cuanto sucede, se fabula o se piensa, dando lugar a una extensísima literatura.

“En la antigüedad azteca, los tlacuilos eran los encargados de dibujar los códices en que los indígenas llevaban registros de toda naturaleza. Para formar los códices usaban papel de amate, piel de venado, tela de algodón tejida en telar de cintura, y, tal vez, papel de maguey, así como tinta, exclusivamente negra y roja, para las pinturas y glifos. Los códices se guardaban, doblados a manera de biombos, en amoxcallis. Además de registrar los eventos en los códices, los aztecas conservaban su historia en la memoria de individuos, que transmitían sus conocimientos de generación en generación. Observando un códice, a los aztecas les era posible recordar con fidelidad lo que había aprendido de memoria. Por esta circunstancia es que el tlacuilo era "el que escribe pintando" o "el que pinta escribiendo".

En mi familia habemos tlacuilos, me complace pensar agradecida que fuimos favorecidos y somos una casta libre y especial que disfrutamos escribir pintando.

Betina.