lunes, 26 de abril de 2010

Madame MARIE CURIE 2a. parte.
















UNA MAESTRA EN TODOS LOS SENTIDOS...
La considero una mujer sumamente voluntariosa, tuvo que estudiar y trabajar arduamente para tener su propio laboratorio, investigaba sobre la radiactividad junto con su amado esposo, que le animaba siempre a seguir con sus investigaciones... hicieron buena mancuerna. Descubrieron un nuevo elemento y lo llamaron Polonio, por su natal Polonia. La primera vez que ganó el Premio Nobel, lo compartió con Pierre y Henri Becquerel, casi queda excluida del galardón porque seguía siendo un mundo competitivo de hombres; Pierre decía que el mérito era de Marie, sin embargo siempre trabajaban juntos. Ella ganó dos veces el Premio Nobel y en diferente área, uno en Física y el otro en Química. Marie Curie se relacionó con Dimitri Mendeleyev, un químico ruso que estudió y diseñó la tabla periódica de los elementos, con Gabriel Lippmann cuya labor hizo posible la fotografía a color; Wilhelm Röntgen fue un punto clave, quien era un físico alemán que descubrió un tipo de rayos que podían atravesar los tejidos humanos, por los que los científicos contemporáneos y Marie quedaron fascinados y comenzaron a estudiar los distintos tipos de radiación; María llegó a tener mucho trato con Albert Einstein, ni más ni menos; eran del "club de los despeinados" (¡mi club! jaa!)

Echo un vistazo nuevamente a La Sorbona, la respiro, y me hace pensar en Marie Curie y su tiempo de logros y triunfos, su segundo embarazo y los consecuentes problemas de salud; un año después de recibir su segundo premio Nobel sufre una enorme pérdida, Pierre, su amadísimo esposo, amigo y colaborador es atropellado en la calle, en el Pont Neuf y muere.
Me impactó leer que Marie empezó a interesarse por el espiritismo…¡Ella, una mujer que tenía explicación para tantas cuestiones científicas!, sí... ¡cómo la entiendo en su tristeza y desesperación, cómo la siento! no hay razonamiento para la muerte, para la pérdida. Su marido, su amor y apoyo, su sabio amigo se había ido...
Me gusta este francés Pierre Curie, que era 10 años mayor que ella, me agrada el hombre porque no tuvo miedo de su relación amorosa con una mujer que estaba a su altura intelectual, le importó tan poco la famosa frase "detrás de un gran hombre, hay una gran mujer". (¡Ay Madame Curie! ¿cómo le hiciste para seguir adelante y concentrarte, cómo pudiste abandonarte en tu trabajo?)

Aún más la siento en su rabia e impotencia cuando más tarde el comité de los Nobel se entera de su aventura romántica con un hombre casado (otro científico talentoso), ¡un escándalo en 1910, pobre María! y le pidieron que no fuera a recoger su galardón a Suecia. Madame Curie les dijo que su vida privada nada tenía que ver con su trabajo y fue igualmente por su premio. (Tsssssssss).
Por fortuna conoce a una científica y abogada por los derechos de la mujer y le ayudó a recuperarse. Dato curioso, a pesar de que ella lo sufrió de niña -hizo lo mismo que su madre- decide marcharse para descansar un tiempo a la preciosa costa del sur de Inglaterra, ya que había tenido una crisis nerviosa, no se siente capaz para cuidar a sus hijas y las deja al cuidado de una institutriz.

En 1914 comenzó la Primera Guerra Mundial, los alemanes invadieron Bélgica y el noroeste de Francia y Marie se va a Burdeos con una importante carga de radio para evitar que ese material cayera en manos enemigas. Marie utilizó el radio con fines médicos junto con Irène, su hija adolescente. Equiparon varios camiones con dispositivos de rayos X. María solía pelearse con los generales para poder llevarlos hasta los hospitales del frente (¡¿te la imaginas enojada?!) de esta manera los médicos podían localizar mejor las lesiones y podían operar con mayor precisión. Marie instruyó a muchos médicos en el uso de los rayos X, muchos dijeron que el radio era una cura “milagrosa” para el cáncer, Madame Curie nunca afirmó tal cosa, pero sí creía que podría utilizarse en lo tratamientos contra esta enfermedad, así encaminó sus estudios hacia la radioterapia.
Para 1933, Marie cayó enferma, sus huesos habían estado expuestos a la radiación por mucho tiempo y le aconsejaron trasladarse a un hospital en los preciosísimos, asoleadísimos y fresquísimos Alpes franceses, murió un año después a los 66 años de edad; muy joven en verdad.

El panteón de París, bello, enorme e impresionante, rinde homenaje a los grandes hombres de Francia. El 20 de Abril de 1995 trasladaron los restos de Pierre y Marie Curie, hubo un desfile y discursos, una gran celebración para dos personas en realidad tímidas pero con vidas extraordinarias.
Lo que más me hace admirarla es que nunca abandonó sus sueños, no se dió por vencida, no la detuvo su época, la intolerancia de los hombres, ni la tristeza.

Betina.

domingo, 25 de abril de 2010

La Sorbona de MARIE CURIE.

UNA MAESTRA EN TODOS LOS SENTIDOS.
Primera Parte.

Escuché un pintor decir: “Pinto para mí, yo soy mi cliente”. Un amigo escritor alguna vez me dijo: “escribo para que a mí me guste”. Yo creo que Marie Curie estudió, trabajó e investigó para sí misma, porque no podía parar.

En mi primer viaje a París quise conocer algo que necesitaba tocar, mirar y oler: la Universidad de La Sorbona. Se encuentra en el centro de la ciudad, cerca del barrio latino y los placenteros jardines de Luxemburgo. Cuando llegué al recinto el corazón me latía emocionado, identifiqué de inmediato la antigua fachada, las columnas, el domo. Despacio me acerqué sintiendo cada paso y atravesé la puerta como si fuera una estudiante que va a sus clases diarias. Una vez adentro en la pequeña explanada contemplé el techo, acaricié con la mirada las paredes en sus cuatro coordenadas, de repente exclamé para mí: ¡Ah, señora! la imaginé cruzando hacia los salones y la biblioteca con falda larga y su sombrerito con el cabello recogido en la nuca a la usanza de fines del siglo XIX, a la maestra Marie Curie.

Pienso en su vida de familia, eran pobres, ella fue la quinta y última de los hijos, sus padres polacos profesores muy estudiosos también vivieron una Polonia dominada por los rusos. Pienso en la muerte de su hermanita Zosia, que enfermó de tifus y luego su mamá enferma gravemente y se retira al campo a tratar de curarse porque no puede atender a sus hijos, cuatro años después muere de tuberculosis. María tenía entonces once años y le afectó terriblemente.

María Sklodowska amaba estudiar, dicen que le adelantaba a los maestros y a ellos no les agradaba por ello; también hablaba polaco, ruso, alemán, francés e inglés y en muchas asignaturas fue autodidacta. Aunque se entretenía mucho estudiando, sufría de depresiones siendo adolescente, en varias ocasiones su padre la enviaba al campo con algunos familiares para que se distrajera y ¡me encanta saber que ahí le gustaba bailar y pasear!

Me sorprende que eran muy pobres pero querían ayudar a su país, Maria mantenía una relación muy estrecha con su hermana Bronia, ambas apoyaban a los positivistas, un grupo de pensadores que creían en el progreso a través de la educación y la ciencia, abogaban por la igualdad entre hombres y mujeres tanto en la educación como en el trabajo; creían que todos tenían derecho a recibir una educación, no sólo quienes pertenecían a las clases más ricas.
Para lograr su sueño, mientras Bronia estudiaba medicina en París, María era institutriz y le enviaba la mitad de su sueldo, por su parte Bronia se comprometía a pagar su educación una vez que consiguiera su título, (¡bravo! ¿cómo no se me ocurrió a mí?)

Madame Curie sufrió -como todos- un decepción amorosa, lloró y se evadió trabajando y estudiando. Llegó su turno y salió de Varsovia para estudiar en París.
Pero un día -estoy casi segura que fue uno de esos soleados de primavera, las maravillosas flores de la Provenze desprendían su perfume ¡y Francia estaba en todo su esplendor!- conoció a un científico francés, Pierre Curie, debido a sus investigaciones de radiactividad y una enorme lista de fórmulas, el trabajo en conjunto... se enamoraron. “¡Genio llama a genio!”
Deseo pensar que después del laboratorio, Pierre y Marie iban a los cafeterías al aire libre del barrio latino para platicar -segurito- de más fórmulas complicadas; o quizá iban a ver cine mudo doblándose de risa por los temas de la época o por el pianista que tenía que seguir sudoroso cada escena. Me gusta imaginarlos caminando juntos por las empedradas callecitas inclinadas, paseando por Sacre Coeur y Montmartre, el barrio de los intelectuales. Muy posiblemente eran amigos de más científicos, escritores, músicos y pintores impresionistas, sí... muy probablemente porque todos se inspiraban con el trabajo de todos.

Me fascina imaginarlos en bicicleta disfrutando su luna de miel desde la Bretaña francesa, por toda la costa del país hasta Cote d´Azur, ¡wow! ... ¡le tour de France! Me regocija leer que la gente tradicional se escandalizaba porque María paseaba en culottes (pantalones especiales ùnicamete para montar bici). Luego visualizo a Marie como ama de casa, cocinando, haciendo camas, comprando fruta, cuidando a su bebé, y sin duda estudiando con el cabello despeinadito y recogido hasta muy noche.

Investigó tanto, no fue fácil, fue un reto para Marie Curie, ser la primera mujer que impartió clases en esta famosa universidad francesa, dicen que en su primer día fue tal la novedad, que mucha gente asistió solo para ver esa “rareza”, no era para menos después de 650 años transcurridos de la fundación de La Sorbona en donde los hombres habían dominado la cátedra.

MEXICO, te amo (el guión).



“D.F. te amo”… ó “Mexico city te amo”… ¿Cuál será el título más apropiado para mi guión cinematográfico? y es que el viernes 22 de enero me pasó tanto que sería bueno hacer una película. Considerando el éxito que han tenido “París te amo” y “Nueva York te amo”, ¡mis historias urbanas también podrían ser taquilleras!

Ir al teatro la noche anterior con mi amiga Monse para ver y escuchar el monólogo de Héctor Suárez Gomíz, nos hizo tanto bien para olvidar el malhumor de la rutina del trabajo, el tránsito pesado, el dinero que teníamos a mitad de quincena, etc, etc. Lloramos de la risa con sus anécdotas familiares, no conforme escribió un libro “El pelón en los tiempos del cólera” y comentó haber vendido más de 27,000 ejemplares, al final de la obra añadió: - con esto, me doy cuenta que cualquier pendejo puede escribir un libro- por lo que pensé: ¡pues yo quiero ser pendejísima! Jajaja,¿que no?

Considerando mi buen humor hice plan para lograr mi travesía por la ciudad del día siguiente: Salir a las 7.10 am de mi casa en Aragón, llegar a las 9.00 am al colegio cerca de Televisa San Angel, entregar unos volantes que deben repartirse muy temprano hasta el lunes, seguirme corriendo para un training a las 9.30 am que nos impartiría en la agencia una súper experta en el programa de Au Pair (baby setter o niñeras en el extranjero).
Sería fácil si salía con tiempo, con un café y croissant de desayuno para el camino, organizadamente como en el primer mundo, midiendo distancias, desconociendo el stress, mirando el amanecer y los volcanes desde uno de los distribuidores viales, sentir el aire fresco matinal por la ventanilla semiabierta, ¡qué delicia! Pero nooooooooooooo, ¡olvidé que era viernes! y yo no sé qué pasa los viernes pero todas las vialidades son imposibles de transitar. No me importó y seguí cantando en mi interior la canción de J.M.Serrat “Hoy puede ser un gran día, duro con él!”. Después de la odisea de la avenida Central, el paso de la muerte en Oceanía, recorrer el Eje 3 Oriente, no me desanimé… seguí y al fin entré a Churubusco, despejado como para andar a ¡80km/hr!, hay congestionamiento para cruzar Tlalpan… sigo cantando “Hoy puede ser un gran día...” ¡No manchen! ¡que no ven que Hoy es mi gran día, no me lo descompongan!…Sigo mi camino hasta Barranca del muerto antes del teatro Libanés, me paro en un semáforo que siempre es a criterio de los automovilistas, pero iba solita a la cabeza, se prende el Alto y me detengo (cual debe); sin embargo el que venía detrás de mí no pensó igual y me dió un golpazo. Escuché el rechinido de las llantas al frenar, al instante sentí un fuerte tirón en el cuello y la espalda, empieza el horrible concierto de los demás autos; el conductor de atrás me grita enojado: - ¡Bájate! (-claro que me voy a bajar, “hi-ji-to de Blanca Nie-ves”, ahorita vas a ver estrúpido!!! Tsss… hasta olvidé mi actitud de primer mundo). El dolor del cuello es intenso, echo un ojo a mi carro: Nada. ¡No le pasó nada! miro el otro auto, la defensa está un poco maltratada con un rasponcito. El hombre me grita: -¿por qué te paras así maestra? Aquí todos nos pasamos! ¿qué no ves? En mi alegar sobre las reglas de tránsito pasaron como ¡20 horas! El muy estrúpido entonces pregunta -¿y ahora quién me va a pagar mi defensa, mira qué HORRIBLE quedó? ¡¡Llama a tu seguro!!- Yo: ¿Quéeeeeeeeeeeeeee? Osea, tú me pegas y yo tengo que pagarte? ¡Por supuesto que Nooo!!! Pasan otras 3 horas discutiendo lo mismo y mi pobre cuello tenso, tenso. Total que no le pago absolutamente nada al hijito de Blanca Nieves, ni llamamos a los seguros, lo dejo refunfuñando mirando su carro; yo, sin cantar “Hoy puede ser un gran día” me dirigí al colegio.

II
Había escuchado que la gente se disfrazaban de asiento de automóvil para pasar la frontera a los E.U. y creí que era una leyenda urbana más, ¡pero es real! Yo me estaba transformando en un magnífico modelo de asiento, pero fiel como cartero llegué a mi destino para entregar 400 flyers, mismos que tenían UN error y la Miss del colegio se puso furiosa-furiosa, así que voy de regreso a mi coche con 400 pesados como plomo. Pido hacer una llamada a mi oficina para reportar la razón de mi atraso, el error del flyer y aviso que voy en camino. Me tiemblan los brazos y las manos, me palpita la cabeza, ¡mi cuello está más duro que López Obrador para quitarlo de Reforma!

Después de mil horas llego a mi oficina con los volantes de plomo en un brazo, entro a la oficina y la primera persona que veo es mi jefa que dice: -¡Hijole Bety! Qué mala onda! Yo sin poder voltear hacia arriba al mezzannine y con paso de robot contesto: - ¡sí caray me pegó re-duro! Mi jefa con su singular tono: - ¡Ah no! Yo decía del error del flyer! …………… (¡exacto! puntos suspensivos!) y desde lo profundo del corazón exclamé bajito un: ¡Graaaaacias!, exclamación que indignó a mi directora y fue motivo de disgusto para ambas. Mis compañeros solícitos pronto empezaron a atenderme con gran diferencia.
Lo que sí me quedó claro es que cada uno debe ver por sus intereses y prioridades. Mis jefes desmayaban por su flyer y training, yo por mi cuello y apariencia de sillón rústico. Por si fuera poco, no me dejan ir a mi casa hasta no constatar que en verdad estuviera lastimada y me piden radiografías (entra música de piano tétrico de cine mudo) y que lo cheque en el Seguro... ¡el IMSS!!!!!!!!!!!!!!!

(Aquí voy a hacer un corte porque definitivamente no quiero meter el diálogo insaboro de mis jefes en MI película y hacerlos famosos. No,no…)

III
Sofi mi hermana doctora se ofrece acompañarme a la clínica 8 del IMSS, al lado de Plaza Loreto, porque mi brazo doblado cual Napoleón no le gusta. Tomamos un taxi, el chofer ve mi condición y decide llevarme pronto esquivando hoyos y olvidando topes; se detiene frente a la clínica y le cobra a mi hermana “traslado de emergencia”, ¡no es posible!, cómo discutir con un segundo hi-ji-to de Blanca Nieves!

Al frente de la ventanilla de admisiones en Urgencias había una mujer rubia “Clairol” robusta, me pregunta y escribe cosas en mi hoja con sus uñas pintadas de azul eléctrico, nos indica pedir un sello verificador en una fila de 15 personas, pasar a Archivo, después subir la rampa al segundo piso para encontrar al Dr. Bolívar -que por cierto está por irse-, "pero si le corría" ¡lo alcanzaba! dijo atinadamente.

(Acá también haré un corte para no mostrar que la señorita de Admisiones da indicaciones equivocadas, la negligencia de los trabajadores del IMSS, el olor de los tacos sudados en el escritorio junto a las computadoras, ni la ausencia de la gente cuando se les necesita. No, no… eso lo dejaré para un documental de denuncia tipo “Bowling in Colombine” del director Mike Moore!)

Mi hermana se forma, torna, sube, corre y mete mi expediente al consultorio 3 con el Dr. Bolívar, son 13:50 pm…¡uy! pronto terminaría el turno matutino. Sudando mi hermanita preciosa me pide un break para ir al baño y me ruega no dejar ir al doctor en turno, me recomienda que exagere mi dolor para que me atienda. Ella se va y automáticamente se oye: “Beaaaaaatriiiiiz Garcíaaaaaa!”, feliz dije: ¡YOoooo!, ni cómo pararme volando o levantar la mano. El Dr. Bolívar que parecía más el "doctor Chapatín" me explica: -Ya acabó mi turno, ¿mm? no puedo checarla ahora, pero no se preocupe ¿eh?, ya llegó el otro doctor, ¡aquí es servicio continuo! (Jaaa!) Acto seguido, recuerdo la advertencia de Sofi y hago la que me duele ¡hasta el infinito y más allá!, el doctor Chapatín me observa, pero le vale sorbete porque él ya había terminado su turno y me deja ahí…¡ahí, con mi gran actuación! Sofi regresa del baño, me pregunta por el doc, le explico lo sucedido y ni hablar decidimos esperar el siguiente turno. Pasa más de una hora y no llaman a nadie, dan las 15:20 pm y llaman a otros que llegaron después de mí, -¿qué pasa aquí? dice mi hermana. En siete movimientos me levanto, me acerco al consultorio y pregunto por mi expediente, resulta que no estaba porque el anterior doctor al serle imposible atender a todos, todos, todos sus pacientes devuelve los expedientes a la ventanilla de Admisiones, ¡donde nuevamente me asignarían doctor!

(¿Saben? La siguiente escena tuve que quitarla porque sobreactué, en lugar de personificar a una mujer madura dueña de sí misma, aunque que con fuerte dolor por contracturas musculares, lo acepto, me sobregiré e hice -por cierto-una magnífica interpretación de "Hulk". Por otro lado, pretendo que sea una película, sino familiar, al menos categoría "B" con un lenguaje moderado y la verdad, tampoco quiero que en el extranjero piensen que siempre nos tratan así... solo deseo ¡plasmar mi arte!)

Así que repetimos:
Bajamos a Admisiones y nos indican pedir un sello verificador en la fila, pasar a Archivo, subir la rampa al segundo piso para encontrar el consultorio 4. ¡Ah! -me advierten-, ya le habían llamado, como nadie contestó el doctor salió un momento... (Bip de censura) Esperamos un rato paradas porque una pareja de novios ocupaban sentados las dos únicas bancas, se besaban y se hablaba dulcemente mientras bromeaban mostrando lo último de sus teléfonos celulares. Al cabo de un rato ¡albricias, el doctor llega! Entra primero, regañándome por no estar cuando me llaman, me mira y hace su aburrida rutina, también necesita verificar que lo mío es verdadero, así que me osculta el cuello, la nuca, las vértebras una a una, los músculos de los hombros y espalda, jala mi bracito napoleónico hacia atrás, yo me quejo y lloro de puro dolor, ¡de puro dolor de no sacar "la verdulera de verdad, que todos traemos dentro"!
Me toman rayos X, no dejan pasar a Sofi y tengo que desvestirme con una mano, parada me inyectan una sustancia que arde y me hacen sentir en una corrida de toros (tss, me dejaron un moretón del tamaño de una galleta “María”). Todavía más adolorida por los banderillazos que la misma nuca pido ayuda para subir mis pantalones, la enfermera–torera al subirlos me acomodó tremendo “calzón chino” que aquí ya no me quedó más que llorar ¡como en el kinder garden!

IV
Ya no voy a seguir con más, porque no sé si mi guión interese a los cineastas. Solo pienso que quizá los planetas estaban retrógrados, que me paré con el pie izquierdo, que era media quincena y que Dios frenó un día en mi vida acelerada y me dió una oportunidad para valorar todo lo que tengo, entre ellos a mis compañeros de trabajo, y ante todo a mi hermana y su familia, probé de nueva cuenta su amor incondicional, me mostró que no estoy sola.
Esta experiencia me hizo recordar que el tiempo es oro, que todo puede suceder en un pestañear, que puedo trabajar con diligencia y exactitud, servir al 100%, ¡ser lo mejor de mí en cada detalle! Aprendí la importancia de ayudar y sonreír.

Mi 22 de Enero pasado pudo ser un día negro, pero quiero llamarlo como lo haría Luz Casal en su canción fue tan solo "un día marrón".

(La musicalización la tengo pendiente, le seguiré otro día.)

Betina.

viernes, 2 de abril de 2010

¡¡¡ Una aventura de BETINA JONES !!!



Tanto dices que quieres hacerme chiquita-chiquita para guardarme en tu bolsillo y llevarme contigo a todos lados que tuve un sueño extraño, podría añadirse a la versión de “Alice in Wonderland” de Tim Burton:

Estabas frente a mí besándome y en un instante todo lo ví negro, quizá fue uno de mis mareos y me ví flotando en un abismo, para no golpearme me sostuve de donde pude, ¡y logré afianzarme de una liana!, -¿en donde estoy?, me pregunté-, no lo podía creer, ¡eran tus bigotes!, desde ahí pude tener la mejor vista de tu boca y decidí bajar con la fuerza de mi musculatura. ¡El cañón del cobre y el cañón del Colorado se quedaron cortos!, y ¡qué grande tienes la boca!, despacio fui metiéndome en ese inmenso desierto tuyo tan suave y cálido, sedienta recorrí una a una las líneas de tus labios; ¡tremendo susto me diste!, porque iba caminando, de pronto los humedeciste y me salió al encuentro un “alien” viscoso y bofo que quería perseguirme, besarme y posesionarme. En una fracción de segundo me encontré dentro de tu boca ahogándome, las olas me golpeaban la cara, me esforcé por nadar hacia afuera, pero el alien se revolvía en ese mar torturándome.

No sé por qué, pero ¡estornudaste!, con esa explosión salí volando como Tom Cruise en su “Misión: Imposible”. Sin perder la oportunidad también revolví brazos y piernas al volar para conseguir la misma experiencia, ¡Síii, había superado la realidad virtual, la “tacha” y todo lo más embriagante actualmente conocido!. Fui a dar a no sé qué parte de tu cuerpo, reconocí -aún siendo yo tan pequeña- la tersura de tu piel, ¡qué universo, qué hermosura!, ¡qué locura...todo empezó a temblar!. Me quedé callada observando, sintiendo, temblabas de frío. Te abracé, te besé, te acaricié… ¡no me hacías caso!, ¿cómo hacer para que me vieras?. ¡Bendita Providencia!, ¡¡un avión, un avión!!(¿o avioneta?), le hice la parada, era un mosquito, -ojalá sea el bilingüe, pensé-, ¡Yes!, o al menos eso me pareció escuchar, y lo abordé, volé con él. A lo lejos te veías como Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln, en Rushmore Mount en Dakota del Sur. Tu mano quiso sacarnos de combate: una, dos, tres, ¡cuatro veces!, hasta que nos apachurraste de una bofetada, entonces al fin me viste, ¡hecha puré!... Medio asustado, comenzaste a llorar, pero tus gotitas mágicas cayeron sobre mí y volví a mi tamaño normal.