lunes, 15 de marzo de 2010

"La importancia de llamarse Betina"



A MODO DE BIOGRAFIA.
Te preguntarás ¿qué relajo traigo con todos esos nombres míos?, si bien es cierto que tu nombre es tu identidad, te define, te marca… pues a mí me marcó. (¡Y luego me preguntan que por qué voy a terapia!…)
Nací en una familia de 9 hijos, yo soy la más chica de las mujeres, mis papás querían llamarme ISABEL porque estaba de moda el hotel María Isabel Sheraton en Reforma, pero mi tía Irene sugirió que me pusieran BEATRIZ porque su diminutivo es BETY… ¡qué lindo! Mis papás la querían muchísimo y aceptaron la sugerencia sin chistar, ni consultarme y ¡jódeme yo por portar tal nombre!

El problema empezó en tercero de primaria, la maestra explicaba que “la BISECTRIZ de un ángulo es la recta que lo divide en dos partes iguales”; como yo era una niña aplicadita me pidió con voz aguda y sonido estereofónico: - ¡Beatriz, pasa al pizarrón y dibuja una bisectriz!, -risa general- y desde entonces mis compañeritos me agarraron de botana y me llamaban “bisectriz”.
Eso no fue nada, la misma maestra Hebe (¡qué nombrecito!; y sí, pobre, tenía una cara de haba que no podía con ella!) nos enseñaba la diferencia entre un pez, reptil, anfibio y BATRACIO, (el sapo, la rana y el tritón son batracios). Como les comenté yo era aplicada, la envidia de un niño era feroz, contaba con sus secuaces y por un año completo me llamaron “batracio”, (¡no me preguntes por qué no he probado las ancas de rana!).

Pienso que el nombre de BEATRIZ es una palabra fuerte, he leído que es de origen germano, pero también que viene del latín. Sentía que cuando me llamaban BEATRIZ me regañaban, quería que me llamaran BETY, pero los niños eran crueles, sabían el secreto… solían llamarme “BEATRIZ – LOMBRIZ” era muy delgadita entonces, (¡qué daría porque me dijeran lombriz! …jajaja … ¡hoy parezco mas BOATRIZ!)

De niña me gustaba ver en televisión la serie de “Batman” y por supuesto Gatubela era mi hit, pero ni modo me tocaba ser BETICHICA. Mis sobrinitos al aprender a hablar, me decían BITI. Me regreso a “Batman”… como uds saben amo a los gatos, así que por eso hoy mi identidad secreta es: ¡BETUBELA!
Lloraba con mis hermanas por mi trauma y a cual más me consolaba con: BETINA, BETH (como en el cuento de “Mujercitas”), BECKY (por la amiga de “Tom Sawyer”) y como la canción: ¡BIKINA! ¡¡¡Noooooo!!!... ¿Por qué nadie me dijo que mi nombre BEATRIZ viene del latín? y significa “QUE TRAE ALEGRIA”, ¡¡eso hubiera cambiado tanto las cosas!!. Hace solo un par de años en una fiesta mi sobrino Daniel comentó: -Es que cuando llega mi tía Bety, digo: ¡ya empezó el desmadre!, jajaja, me hizo reír, me hizo llorar, (¡me hizo entender el significado de mi nombre!).

Como buena niña atlética, me desenvolvía muy bien, corría rápido, saltaba alto, fui muy buena para el basket, pero me destaqué en mi adolescencia con los niños de mi cuadra por lanzar lejísimos el balón de football americano y al fin ¡me admiraban! Me apodaban “BETY BRADSHAW”) aludiendo al famoso quarterback Terry Bradshaw, (según ellos Bradshaw sonaba como brazo).

Fui creciendo y escuchaba acentos y otros idiomas, transformé mi nombre y muy poco a poco me iba gustando: en ruso BETRUSHKA me hacía sentir bailarina clásica; BEATRICE en italiano (pero se dice Beatríche) y me consolaba con Dante Alighieri y su musa... En francés BEATRICE (se pronuncia Beatrisss), en inglés BEATRICE (se dice Bítris), BETíCHE sí, con acento argentino, y cómo no, hasta en yucateco: ¡PÉTY!... ¡¡máre!!
He tenido tantos sobrenombres derivados de otros: BEA, BETSY, BETINDIA, BETUCHA, BETUNA, BETUS, BETIK, FEA-TRIZ (ya ni la…), BIARRITZ (la playa francesa), BETICLOS, BETI-LOOPIS, BETURRA, BETISH, BETITE (como petite).
BETANIA, BETEL, BETIBLUE, BETILU, BETIBUBIS (sin palabras), también tuve nombre de telenovela BEATRIZ MARIA y el que me hace reír: “HASTA-LA VISTA, BE-TY!” (por la película de Terminator), y si me sigo con el cine también fui "BETICIENTA" y "BETYLASTIC girl" de "Los Increíbles".

Leí también que uno tiene el nombre que nos ponen, pero no el que nos pertenece. Un amor imposible me llamó: “CORAZON A RITMO DE DAR”. He querido buscar como sería en idioma de los indios americanos y completarlo con un tótem.


Curiosamente, algunos novios, amigos u hombres importantes en mi vida me han dado otro nombre: BEATRICITA – mi papá es el único que siempre me dijo así (Gely mi sobrina también, pero muy pocos que me dicen así).
CALEIDOSCOPIO – según que porque soy polifacética, ¿será? (capaz que me decía voluble ¡y yo bien volada!).
BETINA IN WONDERLAND – por lo fantasiosa que soy (sí, sí bueno, también por “caprichuda”…El mismo amor imposible también me llamó BEATROZ! ¡chin, qué le vamos a hacer!)
SALLY – por la película “El extraño mundo de Jack” (espero que por el piernón loco!)
YELLOW LEMON – debido a mi enorme gusto por los deliciosos limones amarillos ingleses. “MAQUINITA DE ESCRIBIR” – este fue el último mote y ¡me encantó!

BEATRIZ, también tiene su origen en la palabra latina: VIATRIX, que significa viajante o explorador (¡Oooorale, ya decía yo!).

Para terminar… entre tantas cosas maravillosas e importantes que he encontrado en el Belly Dance, (BETY DANCE) fue el tener que reinventarme y encontrarme un nombre artístico como bailarina y quise tomar del árabe FARAH, que significa ALEGRIA.

¡Hey! ... ¿Tú cómo te llamas?

domingo, 14 de marzo de 2010



UN DIA CON MI AMIGA IMAGINARIA ...


Los días soleados y con viento me invitan a caminar por doquier, fuí a la Alameda llena de niños y globos, al Palacio de Bellas Artes, y al Munal en la calle de Tacuba con esa explanada maravillosa, pensé en mis gatitas lo felices que serían persiguiendo palomas, mientras el sol me besaba la cara. Caminé por el edificio de correos y luego hacia el Sanborn´s de los azulejos, tenía mucho calor y quise refrescarme un poco adentro; en la entrada de la puerta batible encontré a una monja joven y delgada que estaba al borde del desmayo. Señora mía, ¿seríais tan amable de ayudarme? me siento indispuesta!- dijo la religiosa. -Sí, sí, por supuesto entremos-, respondí yo dando mi brazo de apoyo y caminamos hacia el restaurant. -¡Dios mío, no sé qué me ocurre, estoy tan desubicada, desconozco todo. Tanto tiempo encerrada en el convento!- comentó con voz apagada. Para mi sorpresa, cuando me dí cuenta de su carita ovalada, sus cejas oscuras y esa mirada profunda…sus manos, ¿era Sor Juana? Sor Juana Inés de la Cruz??? Me sentí mucho más acalorada, ¡eramos ya dos desubicadas! Yo estaba atónita, solo la miraba reconociéndola, no sabía qué decir. Pero ella habló primero: - ¿qué le pasa señora, se siente bien? Pidamos un poco de agua que nos hace falta. Este sol me invitó a caminar, no miré por donde iba y no sé ha dónde me ha hecho llegar. Le ruego me ayudéis a regresar, estoy asustada, he visto a la gente en las calles caminar tan deprisa que me hizo recordar la horrible epidemia, y este aire tan pesado, me sofoca, está lleno de humo y polvo. Sea gentil y explíqueme, ¿hay alguna gravedad? -No hermana, nada fuera de lo común, estamos en una época de aceleramiento por todo y por nada, -no sabía como decírselo, no quería asustarla más, cómo le diría que estábamos en el siglo XXI?, ¿cómo le explicaría tantas cosas? … ¡y justo a ella que era una eminencia! -Es el año 2010-, simplemente le enuncié. ¿Estoy muerta, verdad? – de hecho, sí - le contesté. ¡Y Dios me ha permitido conocer el futuro!, agregó. Permaneció en silencio un momento con las manos en oración, hizo un largo suspiro y con una paz maravillosa exclamó: - ¡muy bien, estoy lista, guiadme!. ¡Siempre quise ser guía de turistas!, ¿pero de mi amadísima Sor Juana? ¡esto sí que es una buena chamba! Extasiada tal cual soy por todo, acepté encantada y le propuse mostrarle “mi carruaje” para movernos más rápido. Ella con algo de pudor me miraba de reojo mis pantalones blancos bombachos, por lo que le expliqué que las mujeres usábamos pantalones como los hombres sin problema y… -¡pero son transparentes como calzones!- me interrumpió, ¡Me sonrojé!, de pronto un fulano tepiteño pasó muy cerca de nosotras diciendo: -¡buenaaaaas las tengaaaaaan madreciiiiitas! Estaba a punto de reclamar cuando Sor Juana también indignada me jaló del brazo suavemente para no contestar y susurró: -¡Vénid señora, en mi vida se me ocurriría tener “ descendencia semejante”!


Tranquila y deliciosamente atravesamos por los pegasos en Bellas Artes. Mostrándole orgullosa mi flamante Pointer azul marino, la invité a subir, entonces me preguntó: - ¿donde habéis dejado los caballos? Para no entrar en detalles, le pedí confiar en mí y que subiera para no seguir asándonos. Valiente como siempre pensé que era, aunque asustada por el tránsito y el sonar de las bocinas, iba chapiadita y quietecita con su cinturón bien puesto, mirando los árboles, las fuentes y los edificios, las ventanas; ¡los semáforos le parecieron una excelente idea para hacernos civilizados! ¡Jaa! (era sábado).


La llevé a mi lugar favorito en la ciudad, pensando hacerla feliz un buen rato. Quería ver su reacción, su cara de asombro...su...su... Entramos a la “Gandhi”, de Miguel Angel de Quevedo y efectivamente su desconcierto fue apabullante, me miró con un gesto travieso y musitó: ¿es vuestra biblioteca particular? (¡¡¡Me la comía a besos!!!) -¡Sí y no!, le contesté; la tomé de la mano y dimos un recorrido para mostrarle todas las secciones, empecé por supuesto por la de Arte, después por Gastronomía internacional; ella tenía un formidable brillo en los ojos, abrió un libro sobre cocina vegetariana, ¡cambiaba de página como si hubiera encontrado un cheque al portador!. -¡Lo sabía! el pomodoro es excelente para el corazón, lo que no comprendo es que al llevarlo a Europa se volvió tan amarillo como una manzana dorada, por eso le han llamado pomme d´or, ¡claro! al regresar a su tierra mexicana ¡recuperó su hermoso color! Corrí hacía ella para que me presentara al señor pomodoro, y ¡era nuestro rojo jitomate! Tomó otro libro sumamente seductor sobre “Chocolate”, ¡se lo comía con los ojos…con las pestañas! Sonreía para sus adentros con la expresión de “esto lo supe desde hace mucho”. ¿Así que lo sabías? pregunté con un tono de “explícame eso señorita persignada”; ella aún más divertida volvió el rostro, y me confesó: -Leí textos que explicaban las características de ciertas alimentos, frutas, verduras, cereales, hierbas y especies, sus propiedades curativas, el beneficio de mezclarlas, o no combinarlas. Y fue así que preparabas platillos especiales según el humor de tus invitados y enemigos, ¿verdad?- apunté. Me observó como una niña atrapada ocultando un secreto, bajó la mirada y apenas le escuché decir: - ¿cómo lo habéis averiguado? Su pregunta me enterneció más, así que le rogué acompañarme, subir despacio conmigo a “Literatura Mexicana”. No dió crédito a lo que veía, ¡tanto autor, tanta tinta! ¡quería que le explicara sobre fotografía e ilustración de las mil portadas! las acariciaba como yo a mis gatitas. Semejaba a una niña en una juguetería, como me siento yo en las librerías tantas y tantas veces.

Por supuesto la llevé al área infantil, su cara de sol de primavera era lo que yo esperaba, reía y sonreía con tantos temas y matices. Volvió su rostro a mí y me preguntó gozosa: -pero, ¿los niños y niñas leen todo esto y no los llevan a prisión?


Entonces le mostré su obra completa, sus poesías, sus obras de teatro, un CD con sus villancicos, primero puse bajito el volúmen y le hice colocarse los audífonos, reconoció la letra y las cantaba también, con los ojos llenitos de alegría y luego preguntó aterrada: –Pero… ¿y lo habéis publicado todo??? Supe a qué se refería… No estoy segura, no creo que se haya publicado todo aún. Queriendo manejar el tema delicadamente comenté: -Sabemos de tus poemas y correspondencia con la marquesa de … -¡Pudor, querida mujer del futuro, tened pudor!, me rogó, -¿cómo os habéis atrevido a espiar mis correspondencia? ¿y a publicarlo sin mi consentimiento? De igual manera la detuve en su angustia y argumenté: - ¡Eres como entre los griegos, la décima musa de las artes, querida Sor Juana Inés de la Cruz!, toda una fuente de inspiración para muchos que aún en este siglo tienen “un amor que no se atreve a decir su nombre”, eres una mujer admirada y soñada por gente letrada y del pueblo, ¡estás considerada académicamente al nivel de un excelentísimo doctor de la Universidad de La Sorbona, en París, Francia! con una enorme capacidad intelectual. Eres totalmente respetada porque en tu época las mujeres no estudiaban, tus confesores y superioras sabían perfectamente que no solo repetías tus oraciones, ¡sino que dominabas el latín!, ¡y el modo que te celaban! Sabemos de tu basta y privada biblioteca en el piso alto de tu habitación, así como tu colección de instrumentos musicales. ¡Mira yo tengo unos crótalos en mi bolsa, y bailo con ellos! Juana Inés me atendía turbada. Sé que te gustaba dormir muchas horas, ¡igual que a mí! me reí pensando en su insubordinación a las largas horas de rezos… -¡ pero qué insolencia! ¿cuántos espías tenéis contra mí? ¿Por qué sabéis tanto?, refunfuñó ella. Sin darle oportunidad seguí: - ¡Hoy existe una educación superior con tu nombre y acuden cientos de mujeres! Se les enseña Letras, Filosofía, Arte y Gastronomía… sí, a cocinar pero con TU estilo, una monja que disfruta su mente y sus sentidos sin miedo al conocimiento, rebelándose inteligentemente, ¡tornando de cabeza a los de su época! Celebramos la muerte de manera especial y tú eres de las principales protagonistas, hemos memorizado tus versos por siglos, ¡has arrebatado nuestras lágrimas por saber darle palabras a nuestros sentimientos de manera excepcional! Me brillaban los ojos reteniendo mi emoción y Sor Juana se veía contrariada con su mirada profunda. ¡Necesito escribir una misiva!- me dijo. Para sacarla de su shock, le mostré mi celular y le enseñé a escribir un mensaje, le expliqué que ahora podemos hablar a distancia, de inmediato y cuan accesible es para todo mundo. Como era obvio, se fascinó por la tecnología y olvidó su enojo y tristeza. A pesar de su capacidad mental, era demasiado para ella, parecía cansada.


Caminamos despacio, siempre conversando, me gustaba caminar así con ella, cada paso lo hice mío; buscamos mi “carruaje”, quise hacerle unos regalos. Deseaba sentarme a beber chocolate acompañado de soletas, que sabía le gustaban tanto como el mamey (mi favorito). Quería llevarla al teatro para tan solo verla reír. Encontramos mi auto, subió y accidentalmente se abrió la guantera. Juana Inés abrió tamaños ojos y exclamó: -¿tenéis una Santa Biblia escondida en el carruaje? ¡Qué osadía!- y batió palmas de contenta. Empezó a leerla esbozando una sonrisa. – ¿No me digas que la leéis y la entendéis?, por cierto habláis un poco extraño!, -Sí, contesté, y añadí - en mi casa la tengo traducida al hebreo, inglés, francés y alemán. –¡Vaya! Entonces ¡amaís los libros como yo! , refirió Sor Juana, - ¡Sí, soy tu seguidora!, declaré devolviendo la sonrisa.




El viento seguía su curso, difuminó los colores del atardecer entre las nubes. Encendí el radio para escuchar algo clásico, la estación me favoreció con música del virreinato, Sor Juana cerró los ojos durante el camino, ¡mi felicidad era enorme!. Ella estaba muy cansada, la llevé a su casa en Isabel la Católica en el centro de la ciudad, miró las ruinas del convento y sollozó. Me dolí, la tomé de la mano como mi amiga imaginaria, sosteniéndola por un momento, un minuto largo, maravilloso que fue solo mío que nunca olvidaré.


Betina.

LAS MIL Y UN SHEREZADAS
O… el honor de inventar cuentos.

Esta es mi versión:
(Algunas partes son Clasificación “C”).


* ° * 1 * ° *
Schahriar era un sultán persa muy estimado por sus súbditos, dedicado a su basto reino sin comparación. Esos días tenía a su hermano, el rey Schahzaman, como huésped en su palacio (y ahora te explico por qué), sin embargo salió a cazar solo; después de varias horas regresó cansado pero satisfecho, sus sirvientes cargaban su presa adentro para convertirlo en cena... A su retorno encontró a su hermano muy consternado, quien a pesar del dolor por el terrible hallazgo, se sintió profundamente aliviado al confesar no ser el único humillado porque su esposa le había sido infiel con un esclavo, ya que él mismo los había hallado en el acto pleno (sí... ¡Alá los hace y ellos se juntan!). Schahriar creyó toda historia, enloqueció de celos. Lleno de rabia mandó degollar enseguida a su esposa y su amante pero su enojo no terminó ahí, estaba destrozado, furioso, se sentía terriblemente humillado.

De haber existido José Alfredo Jiménez, Schahriar hubiera cantado sus canciones ¡a todo pulmón! Estaba intolerable, hablaba absolutamente con nadie. Sirvió de nada haber lidiado con la mentalidad del harén con estúpidos resentimientos y celos, no sirvió rodear de lujo a su bellísima esposa, colocarla a la cabeza en el harén prohibido para todo el reino, resguardado por docenas de eunucos leales; no había valido la pena “protegerla” en esas formidables paredes, ni ofrecer espléndidos banquetes en su honor, cual estatus de Rey lo exigía. Él mismo diseñó las columnas para todo el palacio, el recibidor con preciosas alfombras, el gran salón, los corredores, los jardines donde había plantado todo tipo de delicadas flores, quería llenarse la nariz con el perfume de azahares o jazmines en su caminar. ¡Ah, los árboles frutales! limones amarillos, naranjas, higos, dátiles, granadas…con pena imaginaba los árboles en flor pensados para alegrarla en primavera con ese rojo bermellón; las escaleras y pasillos decorados primorosamente por sus mejores artesanos, pagándoles una considerable suma por su exquisita obra. Todas y cada una de las recámaras, poniendo gran cuidado en la cámara real, pensando siempre para las noches apasionadas con ella: su favorita.
En el fondo, realmente no buscaba placer sexual con sus 500 mujeres como todo el reino pensaba, -¡Oh, no, por Alá, no!- sino sólo con una, su amada, el rey Schahriar respiraba profundamente.

* ° * 2 * ° *
(Clasificación “C” )
Se torturaba a sí mismo recordándola con la ropa de seda escarlata bordada con hilos de plata ceñida al talle, mostrando sus senos maduros y el cuello alto, sus suaves y luminosos hombros; el cabello largo con rizos castaños como la hiedra le servían de marco a su rostro, dejaba colgar en la frente un ornamento de oro fino con una pequeña gota de rubí; le gustaba como lo seducía con la mirada profunda delineada tras el velo… cuando lo besaba, su boca carnosa sabía a almendra limpia y dulce. Ella lo provocaba continuamente con la transparencia de su atavío con un simple nudo en su cintura, mostrando sutilmente la curva de sus bien torneados muslos; sus caderas eran amplias como la luna, ¡cuántas veces se embriagó con su aroma!, era ella y nadie más. Adoraba el sonido de los diminutos cascabeles en sus tobillos cuando le pedía bailar hipnóticamente, exclusivamente para él; era una locura mirarle los dedos y el borde de los pies teñidos de carmín sobre sus hombros, ¡suspiraba por esas manos que sabían ondearse por donde él gozaba!, a cierta distancia los músicos con vendas en los ojos, tocaban prodigiosamente flautas, tamborines y laúdes, instrumentos que se escuchaban tras la celosía de su alcoba. ¡Saberse espiado lo enardecía! La música era candente como la flama de las pequeñas velas que iluminaban a media luz la habitación, la cama mullida azul celeste con sábanas limpias, sedosas olían a sándalo, le fascinaba sentirse sobre las nubes mientras la amaba con toda su piel, se sentía libre…¡era el rey! A sus gemidos, casi mordían el aire con aroma a enebro, canela, jengibre, a sutiles especias finas; su pecho palpitaba al ritmo de los tamboriles, el derroche arrebataba sus sentidos! al final sonreían cansados, aún sentía los labios febriles de su mujer pegados en su cuello. Los recuerdos laceraban sin piedad a Schahriar, lloraba para sí mismo, su mundo interior estaba fragmentado. Aterrado por la traición concluyó con amargura nunca más confiar en las mujeres y tomaría venganza.
- Fin de clasificación “C”-

* ° * 3 * ° *

El vísir recibió una cruel orden, tenía que llevar una vírgen cada noche, las hijas de los cortesanos o de la servidumbre, todas, es decir, ¡hasta sus propias hijas, tenían que ser llevadas a su presencia!. (Seguro, que en ese instante ¡quiso presentar su renuncia!)
El sultán las desposaría, sí… las desfloraría y luego las mandaría asesinar sin explicaciones. El pueblo estaba asustado, pese a querer salvar a sus hijas, morían sin compasión, todos se sentían heridos. (Deveras, esto sucedió I siglo antes A.C, ¡no les estoy platicando las noticias sobre Cd. Juárez!)

En su casa y sin consuelo lloraba Doniazada, por la muerte de Nadima su mejor amiga, tras desposarse con el rey la noche anterior, todos sabían el destino fatal. Anteriormente habían ejecutado a Rashida, también a Ghaada su amiga de infancia, ¡a la elegante Jamila!, a Sabbá, a Tirza, a la amorosa Yazmín, mismo para Gia, Zaahira, Roni; terminaron con la transparencia de Nahla, el talento de Raissa, Zahra y la dulce Roshana, mataron a la encantadora Binnaz, a Milena, Sahira, Zareen la bailarina, Dilshad -toda alegría-, a Nashida y Raizel!, -gemía tras cada nombre, todas ellas habían corrido con la misma suerte sin importar su abolengo, su porte, nada...

¡Es insoportable, imposible seguir así!-, dijo lastimosamente, mientras Sherezada la abrazaba consolándola, pensando en silencio darle fin a esa masacre.

Temblando sollozó Doniazada, ¿qué será de nosotras? ¡El retrógrada de Schahriar nos está matando! ¡no se detendrá!, ¿quien será la nueva esposa mañana? ¿Quién le pondrá un alto?, el Sultán es quien tiene todo el poder sobre este reino, nuestro padre el Visir, solo gobierna, ¿qué podemos hacer?


* ° * 4 * ° *

Sherezada era muy inteligente para su joven edad, y por ende lucía hermosa. Sabía que se casaba con un hombre transtornado, violador y asesino; sabía que había firmado su sentencia de muerte. Su padre trató de disuadirla pero ella confiada en su plan insistió, no se permitiría sufrir la muerte de una niña o una mujer más, -lo determinó.

Sherezada tomó la decisión: se ofrecería como esposa al loco sultán; todos sus ilusiones de doncella virgen los haría a un lado…el hermoso peinado y maquillaje, los ungüentos perfumados, las sandalias bordadas con hilos de oro y plata, la emoción de la primera noche y su padrísima lencería “Victoria´s secret”, abstenerse de sexo para la entrega total y tocar el cielo juntos… todo, ¡todo lo hizo a un lado! Trajo a su mente las ocasiones que sentada entre cojines con sus amigas, platicaban entre murmullos, del primer beso o sobre la apasionada primera relación sexual, compartían la inocente emoción de platicarse detalles íntimos.
En su cultura la sensualidad estaba a flor de piel, como hija del visir había sido educada con el exquisito arte del Kama Sutra. Aprendió a maquillar con hena manos y pies cual princesa, era maestra en el arte del masaje “vuélvelos-locos” y otras increíbles técnicas amatorias, sabía canto y bailes especiales, pero lo suyo, lo suyo (y desde niña) habían sido: ¡los puros cuentos! Eso se le daba muy bien.

Casi se desmaya de susto al sentir la mirada de odio de ese hombre atormentado en la recámara real, pero su espíritu fué más fuerte. Después de ser desposada y haber dormido con el cruel Schahriar, con mucho ingenio noche tras noche le contaba relatos (como era la costumbre de su pueblo), transmitidos por generaciones de boca en boca, como “Aladino y la lámpara maravillosa”, “Simbad, el marino”, “Alí ba ba y los 40 ladrones”, lo atrapaba con historias fabulosas, extrañas y exóticas, otras sobre encuentros sexuales llenos de erotismo, sucesos raros… grotescos, inventando monstruos sádicos haciendo uso del suspenso, ¡siempre intrigando al rey! (De veras, ¡no tienen idea de lo buena que era!, lo tenía como en un “hot line”!).
De esta manera, Scherezada intentaría retrasar su trágico destino contándole a su Schahriar sus fabulosos relatos, pero justo cuando llegaba el momento de culminar el cuento, lo interrumpiría casi al alba para reanudar al día siguiente. Así que, si el sultán deseaba saber la continuación tenía que posponer su muerte para enterarse del final. Ella sigue contando y contando cuentos hasta que el rey olvida si ha escuchado o no el fin de esos relatos contínuos. Sherezada inventa historias de inocentes agravados igual que él, ella quiso contarle cuentos para identificarlo con los personajes de sus narraciones, personas sencillas que tras haber sufrido y perdido todo, recuperan su poder y honor, incluso su suerte y fortuna con las mujeres, dejándole ver que después de todo, aquel “desafortunado” no había sido tan ingenuo.

Sucedió en la noche número 243 (a los 8 meses de casados), que el sultán se ríe de buena gana de las desgracias de otros. ¡Excelente señal, los cuentos parecían estar funcionando!, instintivamente Scherezada encontró la terapia perfecta para curar la psique de Schahriar mientras ella desplegaba su talentosa fantasía sobre un mundo irreal grotesco y sin moral, dando rienda suelta a la imaginación y deseo de su marido enfermo; el rey inconscientemente se miraría en su propio espejo. Nuestra cuentista tenía que convencerlo de que si quería controlar a las mujeres, no tenía que matarlas!

Scherezada contaba cuentos para desarrollar su sentido del bien y el mal escuchando e interactuando con el relato; el cuento debía permitir que la imaginación evolucionara. Los cuentos podían cortar a través de su realidad consciente y alcanzar su parte inconsciente y caótica. La hermosa Sherezada hizo un alto en su vida y ayudó al enfermo Schahriar, esto es admirable porque en nuestros tiempos no hay quien regale mucho o nada, todos tenemos miedo.
El rey empezó a sentirse culpable y reconocer que Sherezada más que mujer, era humana y al final decidió perdonarle la vida. En la noche 1000 (después de 2 años y 271 días!!) el rey despierta como de un largo sueño, descubre que está en paz, que él y Sherezada ya tienen descendencia. Se disculpa con su reino por su crueldad y locura y viven felices para siempre.
(No estoy muy segura de este final feliz para el sultán, yo creo que después de esta experiencia la Corte pronto toma decisiones drásticas, se van a asamblea a “San Lázaro”, votan por su renuncia y Schahriar con toda su riqueza viaja hacia tierras lejanas, ¡en calidad de refugiado!)

* ° * 5 * ° *

Sherezada es tan significativa, porque nos exhorta a la comprensión y al DIALOGO. Por muy difícil que parezca, podemos invitar a DIALOGAR, esto es de suma importancia no sólo para las mujeres maltratadas (¡y esposas desesperadas!), aplica para todo ser humano.

¡Sherezada no es un símbolo sexual como siempre la pinta Matisse y otros sofisticados artistas, no, ella es el principio de la civilización! Hoy sabemos que los psicoanalistas no enfrentan el problema directo con la cruda realidad, porque quieren llegar a la verdad lentamente para ir reconstruyendo a la vez, es por eso que toma mucho tiempo sanar la psique, y para ello se necesitan ¡férreos y valientes calzones!

Estoy segura que abundan Sherezadas cansadas de la prepotencia del marido por más de Mil y una noches. Princesas y esclavas con hijitos que respiran la agresión psicológica y física, que creen que no hay salida, o se culpan por proporcionar esa calidad de vida… ¡y atención! los hijitos van a repetir la historia porque la tienen bien aprendida. ¿Cuántas generaciones de Schariar más se reproducirán?

Mi interés por mantener tu atención, es por el enorme placer de inventar historias y que te gusten, para platicarte sobre el poder sanador de los cuentos ya que pueden moldear nuestra imaginación para hacernos reír y llorar; para convivir y darnos esperanzas, pues al sentirnos arruinados es necesario volver a ser ricos a través de nuestros sueños y en consecuencia motivarnos para lograr nuestras metas. Quiero sobre todo detenernos un momento y pensar cómo podemos ayudar a tener mejor vida propia, así como la de las próximas generaciones.

* ° * Fin * ° *

FATIMA MERNISSI es una mujer activista política en Marruecos, doctora en Ciencias Políticas en la Universidad de La Sorbona. Ella fue hija y nieta de un harén marroquí, sabe lo que habla, vivió el harén; hoy es atacada por el fanatismo religioso del Islam y trabaja intensamente por las mujeres en su país promoviendo a “Sherezada” como símbolo de justicia social.
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¡FELIZ DIA DE LA MUJER! (a todos y todas!)

Betina,
08 marzo 2010.