domingo, 27 de marzo de 2011

¿Dejé mi pluma por ahí?




Perdí mi pluma de la inspiración, tiene semanas que la necesito y no la encuentro. No recuerdo dónde la dejé, hago memoria, la busco, la llamo, recorro todos los rincones posibles donde pueda estar. Eso me pasa por querer hacer dos o más cosas a la vez. Me dijeron que cuando la soledad, la crisis o la tristeza me invadieran, me sentara a escribir porque la inspiración fluiría creativamente, he contado con estos elementos y mi pluma no aparece. La última vez la traía en mi bolsa, regresé de un museo y escribí, pero luego volví a guardarla. Deveras, ¿no dejé mi pluma por ahí? es que tiene una tinta de las bonitas, de esas suavecitas, de esas con las que puedes escribir sobre la piel y hasta con el alma, hacer bocetos porque la calidad es fuerte y firme. Lo que pasa es que ha estado conmigo desde siempre, con ella he escrito mis cartas de amor y de desamor, mis poemas, sabe de mis éxitos y fracasos, sobre mis expectativas, vaya, hasta mi lista de propósitos de año nuevo, no es cualquier pluma. ¿Se habrá puesto celosa por mi comentario? es que dije que que hoy ya no se usan tanto las plumas, que el teclado la ha sustituído, e incluso su hermoso nombre renacentista ya no aplica hoy en día. ¡Eso debe ser! ¡qué insensible soy! Pluma mía, regresa por favor. Betina.