domingo, 14 de marzo de 2010


LAS MIL Y UN SHEREZADAS
O… el honor de inventar cuentos.

Esta es mi versión:
(Algunas partes son Clasificación “C”).


* ° * 1 * ° *
Schahriar era un sultán persa muy estimado por sus súbditos, dedicado a su basto reino sin comparación. Esos días tenía a su hermano, el rey Schahzaman, como huésped en su palacio (y ahora te explico por qué), sin embargo salió a cazar solo; después de varias horas regresó cansado pero satisfecho, sus sirvientes cargaban su presa adentro para convertirlo en cena... A su retorno encontró a su hermano muy consternado, quien a pesar del dolor por el terrible hallazgo, se sintió profundamente aliviado al confesar no ser el único humillado porque su esposa le había sido infiel con un esclavo, ya que él mismo los había hallado en el acto pleno (sí... ¡Alá los hace y ellos se juntan!). Schahriar creyó toda historia, enloqueció de celos. Lleno de rabia mandó degollar enseguida a su esposa y su amante pero su enojo no terminó ahí, estaba destrozado, furioso, se sentía terriblemente humillado.

De haber existido José Alfredo Jiménez, Schahriar hubiera cantado sus canciones ¡a todo pulmón! Estaba intolerable, hablaba absolutamente con nadie. Sirvió de nada haber lidiado con la mentalidad del harén con estúpidos resentimientos y celos, no sirvió rodear de lujo a su bellísima esposa, colocarla a la cabeza en el harén prohibido para todo el reino, resguardado por docenas de eunucos leales; no había valido la pena “protegerla” en esas formidables paredes, ni ofrecer espléndidos banquetes en su honor, cual estatus de Rey lo exigía. Él mismo diseñó las columnas para todo el palacio, el recibidor con preciosas alfombras, el gran salón, los corredores, los jardines donde había plantado todo tipo de delicadas flores, quería llenarse la nariz con el perfume de azahares o jazmines en su caminar. ¡Ah, los árboles frutales! limones amarillos, naranjas, higos, dátiles, granadas…con pena imaginaba los árboles en flor pensados para alegrarla en primavera con ese rojo bermellón; las escaleras y pasillos decorados primorosamente por sus mejores artesanos, pagándoles una considerable suma por su exquisita obra. Todas y cada una de las recámaras, poniendo gran cuidado en la cámara real, pensando siempre para las noches apasionadas con ella: su favorita.
En el fondo, realmente no buscaba placer sexual con sus 500 mujeres como todo el reino pensaba, -¡Oh, no, por Alá, no!- sino sólo con una, su amada, el rey Schahriar respiraba profundamente.

* ° * 2 * ° *
(Clasificación “C” )
Se torturaba a sí mismo recordándola con la ropa de seda escarlata bordada con hilos de plata ceñida al talle, mostrando sus senos maduros y el cuello alto, sus suaves y luminosos hombros; el cabello largo con rizos castaños como la hiedra le servían de marco a su rostro, dejaba colgar en la frente un ornamento de oro fino con una pequeña gota de rubí; le gustaba como lo seducía con la mirada profunda delineada tras el velo… cuando lo besaba, su boca carnosa sabía a almendra limpia y dulce. Ella lo provocaba continuamente con la transparencia de su atavío con un simple nudo en su cintura, mostrando sutilmente la curva de sus bien torneados muslos; sus caderas eran amplias como la luna, ¡cuántas veces se embriagó con su aroma!, era ella y nadie más. Adoraba el sonido de los diminutos cascabeles en sus tobillos cuando le pedía bailar hipnóticamente, exclusivamente para él; era una locura mirarle los dedos y el borde de los pies teñidos de carmín sobre sus hombros, ¡suspiraba por esas manos que sabían ondearse por donde él gozaba!, a cierta distancia los músicos con vendas en los ojos, tocaban prodigiosamente flautas, tamborines y laúdes, instrumentos que se escuchaban tras la celosía de su alcoba. ¡Saberse espiado lo enardecía! La música era candente como la flama de las pequeñas velas que iluminaban a media luz la habitación, la cama mullida azul celeste con sábanas limpias, sedosas olían a sándalo, le fascinaba sentirse sobre las nubes mientras la amaba con toda su piel, se sentía libre…¡era el rey! A sus gemidos, casi mordían el aire con aroma a enebro, canela, jengibre, a sutiles especias finas; su pecho palpitaba al ritmo de los tamboriles, el derroche arrebataba sus sentidos! al final sonreían cansados, aún sentía los labios febriles de su mujer pegados en su cuello. Los recuerdos laceraban sin piedad a Schahriar, lloraba para sí mismo, su mundo interior estaba fragmentado. Aterrado por la traición concluyó con amargura nunca más confiar en las mujeres y tomaría venganza.
- Fin de clasificación “C”-

* ° * 3 * ° *

El vísir recibió una cruel orden, tenía que llevar una vírgen cada noche, las hijas de los cortesanos o de la servidumbre, todas, es decir, ¡hasta sus propias hijas, tenían que ser llevadas a su presencia!. (Seguro, que en ese instante ¡quiso presentar su renuncia!)
El sultán las desposaría, sí… las desfloraría y luego las mandaría asesinar sin explicaciones. El pueblo estaba asustado, pese a querer salvar a sus hijas, morían sin compasión, todos se sentían heridos. (Deveras, esto sucedió I siglo antes A.C, ¡no les estoy platicando las noticias sobre Cd. Juárez!)

En su casa y sin consuelo lloraba Doniazada, por la muerte de Nadima su mejor amiga, tras desposarse con el rey la noche anterior, todos sabían el destino fatal. Anteriormente habían ejecutado a Rashida, también a Ghaada su amiga de infancia, ¡a la elegante Jamila!, a Sabbá, a Tirza, a la amorosa Yazmín, mismo para Gia, Zaahira, Roni; terminaron con la transparencia de Nahla, el talento de Raissa, Zahra y la dulce Roshana, mataron a la encantadora Binnaz, a Milena, Sahira, Zareen la bailarina, Dilshad -toda alegría-, a Nashida y Raizel!, -gemía tras cada nombre, todas ellas habían corrido con la misma suerte sin importar su abolengo, su porte, nada...

¡Es insoportable, imposible seguir así!-, dijo lastimosamente, mientras Sherezada la abrazaba consolándola, pensando en silencio darle fin a esa masacre.

Temblando sollozó Doniazada, ¿qué será de nosotras? ¡El retrógrada de Schahriar nos está matando! ¡no se detendrá!, ¿quien será la nueva esposa mañana? ¿Quién le pondrá un alto?, el Sultán es quien tiene todo el poder sobre este reino, nuestro padre el Visir, solo gobierna, ¿qué podemos hacer?


* ° * 4 * ° *

Sherezada era muy inteligente para su joven edad, y por ende lucía hermosa. Sabía que se casaba con un hombre transtornado, violador y asesino; sabía que había firmado su sentencia de muerte. Su padre trató de disuadirla pero ella confiada en su plan insistió, no se permitiría sufrir la muerte de una niña o una mujer más, -lo determinó.

Sherezada tomó la decisión: se ofrecería como esposa al loco sultán; todos sus ilusiones de doncella virgen los haría a un lado…el hermoso peinado y maquillaje, los ungüentos perfumados, las sandalias bordadas con hilos de oro y plata, la emoción de la primera noche y su padrísima lencería “Victoria´s secret”, abstenerse de sexo para la entrega total y tocar el cielo juntos… todo, ¡todo lo hizo a un lado! Trajo a su mente las ocasiones que sentada entre cojines con sus amigas, platicaban entre murmullos, del primer beso o sobre la apasionada primera relación sexual, compartían la inocente emoción de platicarse detalles íntimos.
En su cultura la sensualidad estaba a flor de piel, como hija del visir había sido educada con el exquisito arte del Kama Sutra. Aprendió a maquillar con hena manos y pies cual princesa, era maestra en el arte del masaje “vuélvelos-locos” y otras increíbles técnicas amatorias, sabía canto y bailes especiales, pero lo suyo, lo suyo (y desde niña) habían sido: ¡los puros cuentos! Eso se le daba muy bien.

Casi se desmaya de susto al sentir la mirada de odio de ese hombre atormentado en la recámara real, pero su espíritu fué más fuerte. Después de ser desposada y haber dormido con el cruel Schahriar, con mucho ingenio noche tras noche le contaba relatos (como era la costumbre de su pueblo), transmitidos por generaciones de boca en boca, como “Aladino y la lámpara maravillosa”, “Simbad, el marino”, “Alí ba ba y los 40 ladrones”, lo atrapaba con historias fabulosas, extrañas y exóticas, otras sobre encuentros sexuales llenos de erotismo, sucesos raros… grotescos, inventando monstruos sádicos haciendo uso del suspenso, ¡siempre intrigando al rey! (De veras, ¡no tienen idea de lo buena que era!, lo tenía como en un “hot line”!).
De esta manera, Scherezada intentaría retrasar su trágico destino contándole a su Schahriar sus fabulosos relatos, pero justo cuando llegaba el momento de culminar el cuento, lo interrumpiría casi al alba para reanudar al día siguiente. Así que, si el sultán deseaba saber la continuación tenía que posponer su muerte para enterarse del final. Ella sigue contando y contando cuentos hasta que el rey olvida si ha escuchado o no el fin de esos relatos contínuos. Sherezada inventa historias de inocentes agravados igual que él, ella quiso contarle cuentos para identificarlo con los personajes de sus narraciones, personas sencillas que tras haber sufrido y perdido todo, recuperan su poder y honor, incluso su suerte y fortuna con las mujeres, dejándole ver que después de todo, aquel “desafortunado” no había sido tan ingenuo.

Sucedió en la noche número 243 (a los 8 meses de casados), que el sultán se ríe de buena gana de las desgracias de otros. ¡Excelente señal, los cuentos parecían estar funcionando!, instintivamente Scherezada encontró la terapia perfecta para curar la psique de Schahriar mientras ella desplegaba su talentosa fantasía sobre un mundo irreal grotesco y sin moral, dando rienda suelta a la imaginación y deseo de su marido enfermo; el rey inconscientemente se miraría en su propio espejo. Nuestra cuentista tenía que convencerlo de que si quería controlar a las mujeres, no tenía que matarlas!

Scherezada contaba cuentos para desarrollar su sentido del bien y el mal escuchando e interactuando con el relato; el cuento debía permitir que la imaginación evolucionara. Los cuentos podían cortar a través de su realidad consciente y alcanzar su parte inconsciente y caótica. La hermosa Sherezada hizo un alto en su vida y ayudó al enfermo Schahriar, esto es admirable porque en nuestros tiempos no hay quien regale mucho o nada, todos tenemos miedo.
El rey empezó a sentirse culpable y reconocer que Sherezada más que mujer, era humana y al final decidió perdonarle la vida. En la noche 1000 (después de 2 años y 271 días!!) el rey despierta como de un largo sueño, descubre que está en paz, que él y Sherezada ya tienen descendencia. Se disculpa con su reino por su crueldad y locura y viven felices para siempre.
(No estoy muy segura de este final feliz para el sultán, yo creo que después de esta experiencia la Corte pronto toma decisiones drásticas, se van a asamblea a “San Lázaro”, votan por su renuncia y Schahriar con toda su riqueza viaja hacia tierras lejanas, ¡en calidad de refugiado!)

* ° * 5 * ° *

Sherezada es tan significativa, porque nos exhorta a la comprensión y al DIALOGO. Por muy difícil que parezca, podemos invitar a DIALOGAR, esto es de suma importancia no sólo para las mujeres maltratadas (¡y esposas desesperadas!), aplica para todo ser humano.

¡Sherezada no es un símbolo sexual como siempre la pinta Matisse y otros sofisticados artistas, no, ella es el principio de la civilización! Hoy sabemos que los psicoanalistas no enfrentan el problema directo con la cruda realidad, porque quieren llegar a la verdad lentamente para ir reconstruyendo a la vez, es por eso que toma mucho tiempo sanar la psique, y para ello se necesitan ¡férreos y valientes calzones!

Estoy segura que abundan Sherezadas cansadas de la prepotencia del marido por más de Mil y una noches. Princesas y esclavas con hijitos que respiran la agresión psicológica y física, que creen que no hay salida, o se culpan por proporcionar esa calidad de vida… ¡y atención! los hijitos van a repetir la historia porque la tienen bien aprendida. ¿Cuántas generaciones de Schariar más se reproducirán?

Mi interés por mantener tu atención, es por el enorme placer de inventar historias y que te gusten, para platicarte sobre el poder sanador de los cuentos ya que pueden moldear nuestra imaginación para hacernos reír y llorar; para convivir y darnos esperanzas, pues al sentirnos arruinados es necesario volver a ser ricos a través de nuestros sueños y en consecuencia motivarnos para lograr nuestras metas. Quiero sobre todo detenernos un momento y pensar cómo podemos ayudar a tener mejor vida propia, así como la de las próximas generaciones.

* ° * Fin * ° *

FATIMA MERNISSI es una mujer activista política en Marruecos, doctora en Ciencias Políticas en la Universidad de La Sorbona. Ella fue hija y nieta de un harén marroquí, sabe lo que habla, vivió el harén; hoy es atacada por el fanatismo religioso del Islam y trabaja intensamente por las mujeres en su país promoviendo a “Sherezada” como símbolo de justicia social.
www.webislam.com

¡FELIZ DIA DE LA MUJER! (a todos y todas!)

Betina,
08 marzo 2010.

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